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Derribamos 5 mitos populares sobre la FDA y la salud de la mujer

27 de julio de 2016

Como médica y profesora de la facultad de medicina, he comprobado yo misma que los hombres y las mujeres experimentan los mismos problemas de salud de maneras diferentes. Factores físicos como la contextura o las hormonas pueden incidir sobre la manera en la que las enfermedades afectan a las mujeres y la efectividad de los tratamientos para ellas. Mis experiencias me inspiraron a trabajar en pos de una atención más personalizada, en la que pudiera enfocarme en el sexo y en las diferencias de género en mi investigación, enseñanza y atención clínica. También me llevaron a la Oficina de la Salud de la Mujer de la FDA, donde trabajo para instruir a profesionales de la salud y el público sobre la salud de la mujer.

Dr. Marjorie JenkinsA veces, mi función me exige no solo acabar con los mitos, lo que llevo a cabo compartiendo la manera en la que la FDA utiliza la información sobre las diferencias de género en nuestro trabajo, sino también enfrentarme a mitos comunes sobre la FDA que pueden confundir a las personas sobre sus tratamientos. Quería derribar algunos mitos para ti con la esperanza de que estos hechos y recursos te ayuden a tomar decisiones acertadas basadas en la información sobre el uso de productos médicos regulados por la FDA.

HECHO: la FDA examina productos médicos para ver si funcionan de manera diferente en las mujeres que en los hombres.

La FDA busca diferencias de género cuando revisa los productos. Desde 1998, la FDA requiere que las compañías presenten datos que demuestren la efectividad y seguridad de los medicamentos para mujeres y hombres. Se incluye información sobre las diferencias de género conocidas en la etiqueta de tu medicamento y en los resúmenes de ensayos de medicamentos. Debido a que algunos problemas no se hacen evidentes hasta después de que se aprueba el producto, la FDA también monitorea y alerta al público sobre las diferencias de género en los efectos secundarios después de que el producto ya se usa ampliamente.

HECHO: la FDA no paga ni lleva a cabo los ensayos clínicos que prueban los nuevos medicamentos o dispositivos médicos.

Una equivocación común es la de pensar que la FDA lleva a cabo ensayos clínicos de productos médicos nuevos. No lo hacemos. Sin embargo, proporcionamos a las compañías pautas sobre cómo informar los datos de los ensayos clínicos cuando envían las solicitudes para una revisión de los productos por parte de la FDA.

HECHO: las mujeres generalmente participan en ensayos clínicos.

En la actualidad, no se excluye a las mujeres. Hemos hecho avances en muchas áreas. La FDA sigue monitoreando la participación de las mujeres y concientizando sobre la importancia de que mujeres diversas participen en ensayos clínicos.

HECHO: desde 1987, la FDA requiere que los estudios de medicamentos en animales se lleven a cabo tanto en hembras como en machos.

Antes de que los productos destinados a hombres y mujeres se prueben en personas, se prueban primero en animales machos y hembras.

HECHO: la FDA no puede decirle a una compañía el precio que debe cobrar por su producto.

La FDA revisa y aprueba productos pero no tiene autoridad sobre el precio del producto. Al precio lo determina la compañía.

Ahora que he derribado estos mitos comunes, te insto a informarte más sobre tus medicamentos y dispositivos médicos. La FDA tiene recursos para ayudarte a hablar con tu proveedor de atención médica sobre tus medicamentos. También puedes visitar FDA.gov para obtener más información sobre otros productos.