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"Mi cardiólogo dice que soy un milagro"

24 de febrero de 2016

Una médica sosteniendo un corazónNunca me preocupé por una enfermedad cardíaca. Sé que es la causa principal de muerte entre las mujeres, pero siempre hice las cosas "bien". Hago ejercicio de manera regular. Me mantengo en un peso saludable. Mis porcentajes e índices son buenos, de manera que no tengo colesterol alto ni hipertensión. Pero tengo un factor de riesgo: mi padre tiene antecedentes de enfermedad cardíaca.

A pesar de gozar de una buena salud en general, hace menos de un año, descubrí que tenía la arteria coronaria descendente anterior izquierda bloqueada en un 99 %. Algunos llaman a esa arteria "la asesina de cónyuges". Es la arteria coronaria más grande y un bloqueo puede causar el síndrome de muerte súbita cardíaca.

Antes del diagnóstico, comencé a tener síntomas mientras hacía ejercicio. Sentía ardor en la parte posterior de la garganta, como si hubiese comido demasiados jalapeños. Durante un tiempo, solo ocurría mientras corría. Pero empeoró gradualmente hasta que comenzó a ocurrir mientras subía solo un tramo de escalera. Sabía que sucedía algo malo; no era normal que sintiera eso. Fui a mi médico de cabecera, quien pensó que se trataba de reflujo gástrico y me dio un medicamento que, por supuesto, no funcionó. Seguía teniendo los mismos síntomas.

Decidí ir a un centro de atención de urgencias cercano. Sabía que algo andaba mal. No me sentía bien. Me hicieron un electrocardiograma (o ECG) y el resultado fue normal. Sin embargo, la asistente del médico me pidió que le hiciera un favor. Me pidió que no corriera durante el fin de semana y que al lunes siguiente fuera a ver a su amigo cardiólogo. Estaba preocupada, pero intenté racionalizarlo. Me dije: "Solo tienes 51 años, eres mujer, tu colesterol siempre fue normal, no tienes sobrepeso ¡y haces ejercicio en forma regular!".

Agradezco mucho el consejo que me dio. Fui a ver al cardiólogo que me recomendó. Revisó mi historial completo e hizo todos los análisis habituales. Todo era normal, pero él aún estaba preocupado. Decidió hacerme una prueba de esfuerzo. La prueba de esfuerzo mostraba unos pequeños cambios en el ECG cuando mi ritmo cardíaco superaba los 150. También descubrió un movimiento anormal en la pared de mi corazón cuando el ritmo cardíaco era el mismo. Programó un cateterismo cardíaco —una radiografía especial del corazón— para el día siguiente. Durante el procedimiento, encontraron un bloqueo del 99 % en mi arteria coronaria descendente anterior izquierda y me pusieron un stent en el corazón de inmediato. Recuerdo que pensé: "¿Qué? ¿Yo? ¿Un bloqueo? ¿Un stent? Parecía imposible, ¡pero era real! Luego del procedimiento, fui a rehabilitación cardíaca. Me sentía un poco extraña por ser la única mujer en la sala, también era la persona más joven.

Han pasado casi seis meses desde el procedimiento. Ya no tengo ardor en la garganta, pero sí tengo mucha gratitud. También fue aleccionador. Solo tengo 51 años. Tuve síntomas bastante leves que, en un principio, se descartaron pensando que era acidez. Sin embargo, tenía un bloqueo grave en la arteria más grande del corazón y sobreviví. Soy una sobreviviente y eso es aleccionador.

Mi cardiólogo dice que mi caso fue un milagro. Dice que sobreviví porque escuché a mi cuerpo y seguí intentando encontrar una respuesta. Les sugiero a otras mujeres que hagan lo mismo. Confía en ti y escucha a tu cuerpo. Si algo parece estar mal, no te detengas hasta encontrar una respuesta.

Después de una experiencia así, creo que nos volvemos más conscientes de lo que sucede en nuestras vidas, en lugar de vivir despreocupadamente. No tuve que hacer cambios en el estilo de vida, lo cual parece extraño, pero ya estaba comiendo en forma saludable y haciendo ejercicio. Lo único que estoy haciendo es esforzarme en controlar el estrés. Me dedico a tomar todo con un poco más de calma, a preocuparme menos y a decir "no" con mayor frecuencia para poder pasar tiempo con mi familia, la cual definitivamente se transformó en una gran prioridad en mi vida. Tengo una hija de 11 años ¡y disfruto de todo lo que hace! Espero estar presente en su vida durante muchos años más.

Las afirmaciones y las opiniones que aparecen en esta entrada de blog pertenecen a su autor y no necesariamente representan las opiniones de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.