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Cuidar de otros me cambió: la historia de una hija

14 de diciembre de 2015

Carol y su mamá.Aceptación, negación. Ese era nuestro pequeño baile, de mi madre y mío, cuando se trataba de sus problemas de salud. Su Parkinson empezó como un tímido temblor. Mi madre adoptiva, que me lleva 50 años, es viuda y obstinadamente independiente, estaba decidida a vivir sola. Luego llegaron los problemas del corazón, y la enfermedad de Parkinson empeoró. Estaba preocupada, había pasado los 35 años, estaba casada y criaba a tres hijas, era fundadora y directora de una escuela privada de los suburbios de Atlanta y mi esposo trabajaba en otra ciudad y volvía a casa solo fin de semana por medio. Mi vida se trataba de ver quién me necesitaba más en un momento dado. Estaba siempre preocupada por mi mamá.

Empecé a observar que tenía golpes en sus brazos y piernas. ¿Mamá se caía y no me lo decía? Se volvió paranoica y decía que alguien intentaba entrar a su casa. Chocó contra el buzón del vecino y se perdió cuando iba a hacer compras. Se la veía muy flaca y ponía excusas cuando se olvidaba de guardar la comida después de comer o no recordaba el nombre de algún primo. Organicé un horario rotativo con los vecinos, miembros de la congregación, parientes y asistentes de servicios de salud a domicilio que querían ayudar, pero sabía que había llegado el momento. Ella necesitaba estar conmigo, con nosotros, su familia.

La gente solía preguntarnos si teníamos una relación estrecha cuando mencionaba que nos íbamos a ir a vivir todos juntos: las niñas, las mascotas, mi mamá, dos hogares. Sonreía y preguntaba qué tenía que ver ser unidos o no. "¿Siempre nos llevamos bien? Para nada. ¿Voy a cuidar a mi madre? Por supuesto".

Desde el momento en que empezamos a vivir todos juntos supe que mi madre estaba mucho peor de lo que me había permitido ver. Se quedaba tiesa a mitad de camino y no podía ocuparse de sus necesidades de higiene básicas. La mayor parte de sus días eran repeticiones mecánicas sin sentido. Pasaba otra cosa. Lo supe antes del diagnóstico: demencia.

Mi madre estaba en un espiral. Vagaba confundida y agitada por las noches. Miraba fijo a la cara de todos y decía: "¿Quiénes son estas personas?" Aprendí de la peor manera cómo se llama esto: cuadro de agitación vesperal. Empezó a llamarme "pequeña". Le pedí a mi familia que dejáramos pasar mi cumpleaños n.° 40. No podía soplar las velas y mirar a mi madre sabiendo que ella no me reconocía. Le pregunté a mi corazón: "¿Quién soy excepto la hija de mi madre?"

Carol O'DellMe invadía la zozobra. A todos nos invadía la zozobra. Mis hijas y mi matrimonio sufrieron. Me encerré en mí misma y no dejaba que nadie se me acercara. Tenía terror. No sabía cómo enfrentar la situación. ¿Debía romper el compromiso? ¿Lo de mi madre superaba mi capacidad de cuidarla?

Y un día las cosas cambiaron. Un día cualquiera miré a mi madre, quien ya no me reconocía, y decidí que, aunque ella no me recordara, yo sí recordaba. La recordaba. Nos recordaba. Y me iba a ocupar de contar nuestras historias".

El rol de cuidadora me cambió. No volví a ser la persona que había sido. No podía. Soy otra persona. Tengo planes nuevos y sueños nuevos. No soy quien solía ser y no soy quien seré.

Aprendí a encontrar mi ritmo. Aprendí que la culpa, el enojo, el resentimiento y la frustración nos comen vivos. Es fácil quedarse encerrados en el drama y en las situaciones traumáticas que vivimos. Si una dedica todo a los seres queridos sin darse tiempo de dormir, reír, caminar, llamar a una amiga, descargarse o hacer cosas sencillas como leer una revista o mirar los pájaros por la ventana, se siente vacía y no le queda nada para dar.

Aprendí a defender con todas mis fuerzas a mis seres queridos. Aprendí a pedir apoyo para mis necesidades familiares en la comunidad, e insisto en recibirla, porque hacerlo sola simplemente es una tontería. Aprendí que nuestros mayores, nuestros niños y nuestros pobres y marginados necesitan que seamos su voz.

Carol D. O'Dell es autora de "Mothering Mother: A Daughter's Humorous and Heartbreaking Memoir". Carol colabora como editora en Caring.com y enseña en el programa Osher Lifelong Learning Institute de la Universidad del Norte de Florida. Visita la página web de Carol en www.carolodell.com

Si deseas acceder a recursos y más información sobre el estrés del cuidador, lee nuestras secciones La tarea del cuidador y Estrés del cuidador.

Las afirmaciones y las opiniones que aparecen en esta entrada de blog pertenecen a su autor y no necesariamente representan las opiniones de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.