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Comer para tu salud y tu corazón

21 de febrero de 2016

Karen B. DeSalvoLo admito: me encanta la comida.

En Nueva Orleans, mi ciudad natal, la comida es un asunto serio.

¿Gumbo? Sí, por favor.

¿Torta Doberge? No tienen idea de lo que se están perdiendo.

Sin embargo, mi madre me enseñó hace tiempo que lo que ingresas a tu cuerpo, y la cantidad, sí tiene importancia. Como médica, sé que la ciencia me respalda: comer saludablemente y mantener una buena actividad física reduce tu riesgo de enfermedad cardíaca y otras enfermedades crónicas, y mejora la calidad de vida en general. Todo es cuestión de equilibrio. Si quiero darme gustos con bocadillos como Doberge, necesito equilibrarlo aumentando mi actividad, lo cual para mí es correr.

Afortunadamente, las Pautas Alimentarias para los Estadounidenses de 2015-2020 están llenas de recomendaciones que pueden ayudarte a elegir y mantener el patrón de alimentación saludable que te llevará a una vida mejor y más saludable.

Esta es la buena noticia: comer saludablemente no consiste en una receta rígida. En cambio, deberías elegir qué comer entre una variedad de verduras, frutas, granos, lácteos semidescremados y descremados, carnes magras y otras proteínas mientras trabajas para limitar los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, grasas trans, azúcares agregados y sodio.

¿Cómo podemos hacer realidad esa meta? Esto es lo que le recomiendo a los pacientes: enfóquense en hacer pequeños cambios para que comer saludablemente se convierta en algo más manejable. Durante el transcurso de una semana, un día o incluso una comida, estos pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.

Los cambios son difíciles. Así que pensé en compartir mis cinco consejos principales sobre cambios pequeños que pueden marcar una gran diferencia:

  1. Busca cocinar y preparar tus alimentos en casa para tantas comidas como sea posible. Los alimentos procesados y de restaurante a menudo tienen un alto contenido de grasas saturadas, sodio y azúcares agregados.
  2. Explora maneras de preparar comidas más saludables al agregar más verduras o reducir la cantidad de sodio que añades con las salsas y los aderezos.
  3. Escríbelo. Lleva un registro de lo que estás comiendo (lo bueno, lo malo y lo feo) y especialmente de cómo te sientes cuando ingieres esos alimentos. Cuando escribas cómo te sientes después de comer o beber algo grasoso o muy azucarado, es menos probable que lo hagas de nuevo.
  4. Bebe abundante agua. No necesitas agregar más azúcar y calorías con tus elecciones de bebidas. Puedes agregar una rodaja de fruta a tu agua para lograr un rápido cambio de color y sabor.
  5. Busca maneras de agregar pequeñas cantidades de actividad física cada día. Para muchas de nosotras, puede ser difícil dedicar un tiempo considerable cada día. Así que yo les digo a mis pacientes que busquen dedicar 150 minutos por semana al agregar una caminata o paseo en silla de ruedas durante el almuerzo o reuniones, e incorporar actividad física al tiempo que comparten con amigos y familiares. Y si puedes hacerlo, elige las escaleras en cada oportunidad que tengas.

¿Quieres aprender más? Mira este video para obtener más consejos y ejemplos de lo que puedes hacer para estar saludable.

Sé que puedes hacerlo. Y si te ayuda, debes saber que estaré contigo comiendo saludablemente a la par. Simplemente trata de no preguntar sobre el derroche ocasional de comida de Nueva Orleans.