Endometriosis: 23 años buscando respuestas

Padma LakshmiRecuerdo haberme levantado en la mañana de mi cumpleaños número 13 con un regalo inesperado: mi primer período menstrual. Al igual que muchas chicas, no estaba segura de cómo debía sentirme con el período menstrual y me incomodaba hablar al respecto. Crecí viendo a mi madre luchar contra el dolor menstrual, así que asumí que era normal. Estaba acostumbrada a verla faltar al trabajo cada mes debido al dolor, así que cuando comencé a tener cólicos intensos y sangrado excesivo, nadie ni siquiera pestañó.

A medida que crecí, mis síntomas siguieron empeorando. Postrada en la cama cada mes debido a mi período menstrual, me perdí de momentos familiares, compromisos sociales y oportunidades laborales. Probé de todo para ayudar a aliviar el dolor, calmantes de venta libre, almohadillas de calor, ejercicio, restricciones en la dieta, tés e inclusos suplementos vitamínicos, pero nada me ayudó.

Incluso peor que no poder encontrar alivio para mi dolor era que ningún médico podía decirme lo que estaba mal. Me hicieron muchas pruebas, pero ninguno pudo darme un diagnóstico apropiado de lo que estaba sucediendo. Consulté a tantos médicos, incluidos algunos de los médicos más prestigiosos del país; aun así, me decían reiteradamente que nada estaba mal.

No fue hasta cumplir los 36, 23 años después de que comenzaron mis síntomas, que finalmente obtuve algunas respuestas. Empecé a sangrar durante una sesión de fotos y me derivaron a un especialista en ginecología. El médico sugirió que el dolor que había soportado a lo largo de todos esos años podría ser el resultado de algo que jamás había escuchado: endometriosis.

Habiendo recibido finalmente el diagnóstico apropiado, todavía me esperaba luchar una batalla cuesta arriba. Después de una cirugía laparoscópica de escisión de 4 ½ horas, me extirparon la enfermedad. Durante esta recuperación, me enojé. ¿Por qué sufrí un dolor incesante todos esos años cuando podría haber recibido un tratamiento? ¿Por qué ningún médico lo advirtió? ¿Por qué nadie tomó mi dolor más seriamente? Si hubiese recibido un diagnóstico a los 13 o 20, o incluso a los 30, podría haber tenido 12 semanas más al año, cada año desde que comenzó mi período menstrual. Perdí todo ese tiempo, pero me propuse que ninguna otra niña sufra como yo lo hice. Esta frustración me llevó a entrar en acción y cofundé Endometriosis Foundation of America, una organización que trabaja para mejorar las vidas de aquellas mujeres afectadas por esta enfermedad.

Me considero un persona con suerte. Encontré el tratamiento adecuado, pude tener una hija hermosa y ya no tengo dolor. Sin embargo, muchas mujeres siguen recibiendo diagnósticos y tratamientos incorrectos. La endometriosis afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva y es una de las principales causas de histerectomía e infertilidad femenina. Ya no me siento incómoda al hablar de esto y tú tampoco deberías sentirte así. Todas debemos trabajar juntas para remediar esto, informar a nuestros médicos y ayudarnos entre nosotras como mujeres.

Las afirmaciones y las opiniones que aparecen en esta entrada de blog pertenecen a su autor y no necesariamente representan las opiniones de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.