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Una esposa militar y veterana comparte su historia

10 de noviembre de 2015

Tonya Willis y sargento mayor Panapa R. WillisEste mes honramos a nuestros veteranos, y quisiera también celebrar a sus familias, especialmente a sus cónyuges. Estar casada con un militar significa la posibilidad de tener que aceptar que lo convoquen, mudarse de un lugar a otro, y eso puede dificultarte avanzar en tu propia carrera laboral. Para esta publicación hablamos con Tonya Willis acerca de su experiencia como esposa de un veterano y militar. Nos cuenta sobre los desafíos que enfrentan las familias de militares y comparte su consejo para otros cónyuges de militares para encontrar ayuda en sus comunidades. Incluso da un consejo para los nuevos soldados.

P: ¿Puedes contarnos un poco más sobre tu experiencia en el Ejército de EE. UU.? ¿Por cuánto tiempo serviste? ¿Fue una buena experiencia?

R: Estuve en el Ejército por seis años. Mi marido y yo éramos una pareja de militares, es decir, ambos servíamos al mismo tiempo. Decidí dejar el Ejército cuando tuve a mi hijo más grande. Admiro a quienes pueden servir y ser madres al mismo tiempo. Me resultó muy difícil.

Me fascinaba servir en el Ejército. Me permitía convertirme en un "adulto de inmediato": Cuando tenía 18, me mudé de mi pequeña ciudad y el Ejército me dio la vida que hoy me llena de orgullo.

P: ¿Qué consejo le darías a las mujeres que recién se convierten en soldados?

R: Podría parecer un poco extraña mi respuesta, pero mi tío, que también fue soldado, me dio el mejor consejo. Me dijo que no bebiera alcohol. Así es, no beber alcohol.

Sus razones eran simples: debes tener la mente despejada y mantenerte bajo control en la mayor medida de lo posible. En el minuto que pierdes el control, estás más predispuesta al daño. Ese fue su consejo allá por el año 1990. Hoy sabemos que hay una relación entre el consumo de alcohol y muchos abusos sexuales. No estoy segura si mi tío podía ver el futuro o si siempre ha sido un problema, pero agradezco su consejo y me alegra poder transmitirlo.

P: ¿Cuáles son algunos desafíos que las familias de militares deben enfrentar?

R: ¿Por dónde comienzo? Debo decir que soy feliz de ser la esposa de un militar. Las familias de militares están en constante movimiento. Las esposas deben reubicarse y renunciar a empleos, lo que significa menos posibilidades de ascensos y menos seguridad financiera para las familias. Los hijos de militares también tienen muchos obstáculos. A menudo cambian de escuela y amigos, y tienen menos vínculos estrechos con familiares directos. Pero las familias de militares son resilientes. Esa es una de varias ventajas. Vemos obstáculos y se nos ocurren soluciones.

P: ¿Nos contarías sobre el trabajo voluntario que haces?

R: En mi carácter de miembro de la comunidad de Fort Belvoir, Virginia, trabajo como voluntaria y soy directora de becas de Belvoir Enlisted Spouses Club (BESC). El club se estableció en 1985 y, desde entonces, ha sido la fuerza impulsora para apoyar a las familias de militares en esta comunidad.

P: ¿Cómo se ocupa BESC de los desafíos que las familias de militares tienen que enfrentar?

R: Nuestro club ayuda a muchas familias mediante becas universitarias para dependientes, que incluyen a familiares en el último año de la secundaria y cónyuges de militares. Nuestro objetivo es ayudar a los candidatos universitarios a estar un paso más cerca del título universitario. También brindamos asistencia para reubicación, ayuda fraterna y donaciones de ropa y alimentos. La ayuda mutua es una de las tantas maneras en que las esposas de militares se cuidan unas a otras. Somos un grupo bastante exclusivo, que crea una gran pseudo-familia.

P: ¿Tienes algún consejo para los nuevos cónyuges de militares?

R: Encuentra tu propio sistema de apoyo en tu comunidad y conserva tu independencia. Descubrí que para muchos jóvenes que hace poco se convirtieron en cónyuges de militares, la familia es todo. Creo que es importante que los cónyuges tengan algo afuera de sus familias. El servicio militar ofrece muchos programas para ayudar a entrenar y capacitar a cónyuges jóvenes, a quienes les recomiendo que los aprovechen. Nunca es demasiado tarde para desarrollar una nueva habilidad. También les recomiendo que se involucren en sus comunidades. Hay otras cónyuges que acudirán a ti en busca de ayuda; procura que puedan contar contigo en esos momentos.

P: ¿Quieren compartir algo más?

R: Les digo a todas las cónyuges de militares que es importante ser de ayuda y mentoras unas de otras. Confíen unas en otras, porque podrías no necesitar ayuda hoy, pero sí en el futuro.

Tonya Willis está casada con el Sargento Mayor Panapa R. Willis, Departamento del Ejército, subjefe del Equipo de Inteligencia (G-2). Tienen tres hijos y un nieto.

Las declaraciones y opiniones en esta entrevista pertenecen a la persona entrevistada y no representan necesariamente los puntos de vista de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.