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Preguntas y respuestas: enfermedad cardíaca y las mujeres

6 de febrero de 2014

Yaskary Reyes

¿Sabías que las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre las mujeres de Estados Unidos, superando los accidentes cerebrovasculares, la diabetes e incluso el cáncer? Para honrar el American Heart Month (Mes del Corazón en los Estados Unidos), conversamos con Yaskary Reyes. Yaskary es embajadora de The Heart Truth®, un programa patrocinado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre que busca educar a las mujeres sobre la enfermedad cardíaca y motivarlas a tomar medidas para prevenirla. También es una mujer que vive con una enfermedad cardíaca.

Debido a sus marcados antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, la experiencia de Yaskary no es la típica de todas las mujeres. Sin embargo, su historia es un caso atrayente para ser consciente de tus factores de riesgo personales para la enfermedad cardíaca. Lee nuestra entrevista con Yaskary para conocer sobre la enfermedad cardíaca y cómo la controla.

P: ¿Puedes hablarnos sobre la campaña The Heart Truth® y contarnos por qué te sumaste?

R: The Heart Truth® es un maravilloso y bello programa de alto impacto que se orienta a mujeres de todas las edades y todos los entornos sociales. El programa utiliza el vestido rojo (Red Dress™) que es el símbolo nacional de las mujeres y la concientización sobre las enfermedades cardíacas, con el objetivo de reflejar estas enfermedades, generar conciencia sobre el tema e instar a las personas a prestarle atención. Me sumé a The Heart Truth® debido a mi conexión con Womenheart: La Coalición Nacional para Mujeres con Enfermedad Cardíaca. Soy coordinadora de la red de apoyo de WomenHeart y miembro de las WomenHeart Champions. WomenHeart trabaja en favor de las mujeres que padecen una enfermedad cardíaca o que corren riesgo de desarrollarla. Defiendo fervorosamente la importancia de la concientización y el efecto que puede tener para impulsarnos a tomar importantes medidas orientadas a proteger nuestra salud cardíaca.

P: ¿Qué crees que deben saber las mujeres sobre las enfermedades cardíacas?

R: Las enfermedades cardíacas no respetan edad, género, procedencia socio-cultural ni apariencia física. Pueden actuar como un asesino sigiloso, por eso las mujeres deben ser proactivas en cuanto a la evaluación de síntomas, riesgos y factores hereditarios.

P: ¿Qué consejo les darías a las demás mujeres en lo relativo a su salud cardíaca?

R: ¡Actúen en bien de su propia salud cardíaca! Aprendan a identificar las señales que nos envía nuestro organismo y familiarícense con los riesgos que conlleva este tipo de enfermedad.

Puesto que tendemos a emprender múltiples tareas en nuestra calidad de madres y esposas, lo que a menudo combinamos con nuestros empleos, hay ocasiones en que los médicos nos dirán que solo estamos estresadas, pero debemos seguir insistiendo y realizarnos más pruebas si estamos seguras de que lo que sentimos no es meramente estrés. Hace un par de semanas, un sábado por la mañana, mi hermana menor, que tiene 51 años, fue al consultorio del médico llorando. Tenía todos los síntomas de un ataque cardíaco. Su médico quiso saber por qué lloraba y le dijo que estaba estresada; luego, le recetó analgésicos y la envió a casa. Al día siguiente, mientras almorzaba en un restaurante, estuvo a punto de tener un paro cardíaco. Yo ya le había advertido a mi hermana que llamara al 9 si volvía a experimentar los síntomas; ¡eso le salvó la vida! El médico de la sala de emergencias le dijo que si después de almorzar se hubiera ido a casa, en lugar de ir al hospital, no habría sobrevivido.

P: Seguramente, las mujeres saben que la hipertensión, el colesterol alto, el hábito de fumar, la diabetes y el sobrepeso son factores de riesgo asociados a las enfermedades cardíacas. ¿Qué otros factores de riesgo crees que deben tener en cuenta las mujeres?

R: En mi caso particular, tengo antecedentes familiares y factores genéticos de ambos lados de mi familia.

Tanto mi mamá como mi papá murieron de enfermedades cardíacas; es un problema que viene de ambas ramas familiares. Mi mamá solo tenía 38 años cuando murió de un ataque cardíaco. Yo tenía 15 años. Una de mis tías tuvo un ataque cardíaco a los 33 años y tuvieron que hacerle una cirugía de triple revascularización; murió a los 41 años. Gran parte de mis demás tías y tíos murieron poco después de los 50 años. Tengo primos jóvenes que sufrieron ataques cardíacos con poco más de 20, 30 y 40 años. ¡Y ya te conté la experiencia de mi hermana!

P: Puesto que hay antecedentes en tu familia, ¿tomaste alguna medida para intentar prevenir una enfermedad cardíaca?

R: La primera medida que tomé fue seguir el sabio consejo que un cardiólogo le dio a la familia después de la muerte de mi tía en 1986. Hizo hincapié en la importancia de que la generación más joven tomara conciencia de esta afección mortal que atacaba a la familia y sugirió que todos los miembros de la familia comenzaran a hacerse chequeos y pruebas regularmente a una edad temprana. Yo me hice pruebas poco después de los 20 años y los resultados arrojaron que tenía factores de riesgo genéticos asociados a las enfermedades cardíacas.

Además, debido a la gran cantidad de antecedentes familiares, siempre he hecho algún tipo de ejercicio con regularidad. Apenas pasados los 20 años, trotaba e iba mucho al gimnasio. Con bastante más de 20 años y poco después de cumplidos los 30, hice entrenamiento aeróbico y, además, caminaba entre 20 y 25 minutos para ir al trabajo y volver todos los días.

Gracias a que seguí el consejo del médico de hacerme pruebas regularmente, me detectaron múltiples obstrucciones en las arterias cuando tenía 49. En enero de 2010, tuve que someterme a una cirugía de revascularización quíntuple de emergencia. Los médicos me dijeron que era un "milagro viviente" y se sorprendieron de que no hubiera tenido un ataque cardíaco.

Además, debido al factor genético que hay en mi familia, tomé las medidas necesarias para controlar el colesterol de mi hijo de 6 años. El nivel de colesterol arrojado fue de 350, que es un valor increíblemente alto, en especial para un niño tan pequeño. Ese fue el momento en el que realmente comprendí la importancia de controlar nuestros valores y estar alertas, sin importar la edad.

P: Háblanos sobre los eventos que derivaron en tu diagnóstico. ¿Qué sentiste?

R: La concientización ha sido clave para mí. Aunque mis niveles de colesterol eran altos, nunca tuve los típicos síntomas de una angina de pecho que se asocian a una enfermedad cardiovascular. Siempre he sido constante para mantenerme al día con mis análisis de sangre y mis pruebas de esfuerzo porque me permiten prevenir las enfermedades cardíacas.

A fines de 2009, consulté a mi médica de atención primaria y le mencioné que habían pasado un par de años desde mi última prueba de esfuerzo, por lo que quería someterme a otra. Me preguntó si estaba sintiendo dolor en el pecho y le respondí que no, pero que había estado sintiendo una leve presión en mi hombro izquierdo durante los últimos dos meses. Teniendo en cuenta mis antecedentes familiares, mi médica autorizó las pruebas. En enero de 2010, me sometí a una prueba de esfuerzo y los resultados arrojaron posibles obstrucciones en mis arterias.

Mi médica me llamó al trabajo a la mañana siguiente y me indicó que me fuera a mi casa y descansara, que no lidiara con el tráfico ni con situaciones estresantes y que no me expusiera al clima frío que estábamos teniendo en Florida, particularmente ese mes de enero. También me dijo que ella misma me había programado una consulta con un cardiólogo esa misma tarde e hizo hincapié en la importancia de que me fuera del trabajo a casa, asistiera a la consulta médica y luego me quedara en mi hogar descansando hasta recibir los resultados de mis pruebas. La situación fue muy impactante. Le dije a mi médica que me estaba hablando como si estuviera a punto de morir, pero que yo me sentía bien. En ese momento, me resultó muy difícil aceptar lo que me estaba diciendo. Había mucho trabajo en la oficina, pero igual me fui a casa y, esa tarde, asistí a la consulta con el cardiólogo. Sin embargo, retomé mi trabajo mientras esperaba los resultados de mis pruebas porque no me sentía enferma ni tenía los típicos dolores de pecho o los síntomas de la angina de pecho o, al menos, eso creía yo. Ahora, ya sé cómo son las cosas.

P: Una vez que te dieron el diagnóstico, ¿qué tipo de tratamiento recibiste?

R: Después de que me diagnosticaron una posible enfermedad cardiovascular, con base en los resultados de mi prueba de esfuerzo, el cardiólogo programó un cateterismo cardíaco para unos días más tarde. Cuando llegó el día del cateterismo, el médico me dijo que le sorprendía que yo siguiera viva, que pudiera caminar y respirar, debido a la gran cantidad de obstrucciones que tenía en las principales arterias. Hizo entrar a mi marido a la habitación y nos dijo a ambos que yo necesitaba una cirugía de revascularización de emergencia, posiblemente en tres o más arterias. Dijo que la cantidad de revascularizaciones que necesitaba se determinaría al momento de la cirugía, la cual se programó para el día siguiente. Fue en ese momento cuando mi cardiólogo y cirujano, junto con el resto del equipo cardiológico, me dijeron que yo era un "milagro viviente".

P: Desde tu cirugía, ¿qué cambios implementaste para llevar un estilo de vida que favorezca tu salud cardíaca?

R: Siempre me ha resultado complicado tener hábitos alimenticios saludables. Hay muchos alimentos que dejé de consumir y ahora, soy mucho más prudente al momento de elegir mis comidas. Almuerzo ensaladas unas tres veces por semana y he disminuido el tamaño de las porciones.

Para obtener más información sobre cómo disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, visita The Heart Truth® ingresando a www.hearttruth.gov.

Para conocer los siete síntomas más comunes de un ataque cardíaco, visita nuestro sitio web Haga la llamada. ¡No pierda tiempo!.

The Heart Truth® es una marca comercial registrada y Red Dress™ es una marca de servicio del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.

Las declaraciones y opiniones en esta entrevista pertenecen a la persona entrevistada y no representan necesariamente los puntos de vista de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.