Amamantar a un bebé con un problema de salud

Algunos problemas de salud pueden dificultar el amamantamiento de los bebés. Sin embargo, la leche materna le brinda a tu bebé el inicio saludable que necesita, que es incluso más importante si tu bebé es prematuro o está enfermo. Aunque no puedas amamantar a tu bebé directamente, puedes extraer tu leche de forma manual o con la ayuda de un extractor y dársela a tu bebé con un gotero, una cuchara, un vaso, o un biberón cuando crezca un poco.

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Ictericia

La ictericia es causada por un exceso de bilirrubina, que se encuentra en la sangre pero normalmente solo en cantidades muy pequeñas. Cuando el bebé nace, la bilirrubina puede acumularse más rápido de lo que el bebé puede eliminarla a través del tracto intestinal. La ictericia puede presentarse como una coloración amarillenta de la piel y los ojos. Por lo general, la ictericia desaparece a las 2 semanas del nacimiento y normalmente no es dañina para el bebé.

Algunos bebés amamantados sufren ictericia cuando no obtienen suficiente leche materna, ya sea por las dificultades de la lactancia materna o porque la madre no tiene leche. Por lo general, este tipo de ictericia desaparece rápidamente si se amamanta al bebé con mayor frecuencia o se alimenta al bebé con leche materna extraída, o después de que la mamá empieza a producir leche.

El médico de tu bebé puede controlar su nivel de bilirrubina con análisis de sangre. Algunos bebés con ictericia pueden requerir tratamiento con una luz especial (denominada, fototerapia). Esta luz ayuda a descomponer la bilirrubina en una forma que se puede eliminar del cuerpo fácilmente.

La lactancia materna es lo mejor para tu bebé. Aunque tu bebé sufra ictericia, no es algo que causaste tú. Tu médico puede ayudar para que te asegures de que tu bebé se alimente bien y que la ictericia desaparezca.

Enfermedad por reflujo

Algunos bebés contraen la enfermedad por reflujo gastroesofágico (gas-tro-e-so-FÁ-gi-co) (GERD, por sus siglas en inglés). La enfermedad GERD se produce cuando el músculo que se encuentra en la abertura del estómago se abre en momentos que no debe. Esto permite que la leche y los alimentos vuelvan a subir al esófago, el tubo de la garganta.

Algunos síntomas de GERD incluyen:

  • Regurgitación abundante o regurgitación después de cada comida o varias horas después de comer
  • Vómitos explosivos, donde la leche sale disparada de la boca
  • Llanto inconsolable, en manifestación de malestares
  • Arqueo de la espalda, como si sufriera dolores intensos
  • Rechazo de la alimentación o resistencia durante el amamantamiento
  • Despertarse muchas veces durante la noche
  • Aumento de peso lento
  • Arcadas o atragantamiento, o problemas para tragar

Muchos bebés sanos pueden presentar estos síntomas y no tener GERD. Además, algunos bebés que solo tienen algunos de estos síntomas pueden tener un caso grave de GERD. No todos los bebés que tienen GERD regurgitan o vomitan. Es posible que la enfermedad GERD se deba tratar con medicamentos, si el bebé se niega a comer, aumenta muy poco de peso o pierde peso, o tiene períodos de arcadas o atragantamiento.

Consulta al médico si tu bebé regurgita después de cada comida y tiene alguno de los otros síntomas enumerados en esta sección. Si tu bebé tiene GERD, continúa amamantándolo. La leche de fórmula para bebés es más difícil que digerir que la leche materna.

Nacimiento prematuro o peso bajo al nacer

El nacimiento prematuro (también llamado "nacimiento pretérmino") es cuando un bebé nace antes de las 37 semanas de gestación. Los bebés prematuros por lo general tienen bajo peso al nacer (menos de 5½ libras). Ambos problemas pueden dificultar la lactancia materna, especialmente si el bebé tiene que permanecer en el hospital para recibir atención adicional. Sin embargo, la leche materna ayuda a los bebés prematuros a crecer y mantenerse saludables.

Algunos bebés pueden lactar de inmediato. Esto puede ocurrir si tu bebé nació con bajo peso, pero luego de las 37 semanas de gestación. Estos bebés necesitarán más contacto directo con la piel para mantenerse abrigados. Además, es posible que estos bebés, que son más pequeños, necesiten ser amamantados con mayor frecuencia porque su estómago es más pequeño y pueden adormecerse más durante estas sesiones de amamantamiento.

Si tu bebé nace prematuramente y al principio no puedes amamantarlo, puedes hacer lo siguiente:

  • Extraer calostro de forma manual o con la ayuda de un extractor en el hospital, lo más pronto que puedas
  • Hablar con el personal del hospital para alquilar un extractor eléctrico. Llama a tu compañía de seguros o a la oficina de Mujeres, bebés y niños (WIC) de tu zona para averiguar si tu seguro pagará el alquiler de este tipo de extractor. La mayoría de los planes de seguro pueden cubrir el costo de un extractor de leche, pero todos los planes de seguro cubren distintos tipos de extractores.
  • Extrae leche con la misma frecuencia que amamantarías normalmente, alrededor de ocho veces en un período de 24 horas (cada 3 horas).
  • Ayuda a tu bebé a tener un contacto directo con la piel cuando esté listo para lactar directamente. Esto puede resultar muy tranquilizador y ser un excelente comienzo para la primera sesión de amamantamiento. Asegúrate de trabajar con un consultor en lactancia para lograr que el bebé se prenda bien al pecho y aprender a posicionarlo. Es posible que tú y tu bebé tarden un tiempo en adoptar una buena rutina.

Cólicos

Muchos bebés se vuelven irritables por las noches, pero si el llanto no se detiene y empeora durante todo el día o la noche, es posible que se deba a cólicos (CO-li-cos). Normalmente, los cólicos comienzan entre las 2 y 4 semanas de edad. Los bebés pueden llorar inconsolablemente o gritar, extender o levantar las piernas y tener gases. Es posible que el estómago del bebé esté agrandado. El llanto puede ocurrir en cualquier momento, pero por lo general empeora al caer la noche.

Es probable que los cólicos mejoren o desaparezcan entre los 3 y 4 meses de edad. Los médicos no saben por qué algunos bebés sufren cólicos. Algunos bebés lactantes pueden ser sensibles a ciertos alimentos que sus mamás comen, como cafeína, chocolate, productos lácteos o frutos secos. Los cólicos pueden ser indicio de un problema médico, como una hernia o algunos tipos de enfermedades.

Si tu bebé presenta signos de cólicos, habla con tu médico. A veces, hacer cambios en tu alimentación puede servir. Algunos bebés se calman cuando se levantan, se colocan en un portabebés o cangurito, se mecen o se envuelven con una manta.

¿Pudimos responder tus preguntas sobre cómo amamantar a un bebé con un problema de salud?

Para obtener más información acerca de cómo amamantar a un bebé con un problema de salud, llama a la línea de ayuda de OWH al 1-800-994-9662 o consulta los siguientes recursos de otras organizaciones: