Insomnio

El insomnio es un trastorno común del sueño. Si tienes insomnio, es posible que te desveles durante un tiempo prolongado y tengas problemas para dormirte o sientas que no has dormido nada. El insomnio tiende a aumentar a medida que las mujeres y los hombres envejecen.

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¿Qué es el insomnio?

El insomnio es un trastorno común del sueño. Si tienes insomnio, es posible que:

  • Te desveles durante un tiempo prolongado y tengas problemas para dormirte
  • Te despiertes muchas veces y tengas problemas para volver a dormirte
  • Te despiertes muy temprano por la mañana
  • Sientas que no has dormido en absoluto

La falta de sueño o dormir mal produce otros síntomas que pueden afectar tu funcionamiento durante el día. Es posible que tengas mucho sueño y poca energía durante todo el día. Puedes tener dificultad para pensar con claridad o mantener la concentración. O bien, podrías tener depresión o estar irritable.

El insomnio se define como el sueño breve e insuficiente que afecta tu funcionamiento durante el día. Si bien la cantidad de sueño que necesita una persona varía, la mayoría de las personas necesitan entre 7 y 8 horas de sueño para sentirse descansadas.

El insomnio puede ser de leve a severo y tanto su frecuencia como su duración varían. El insomnio agudo es un problema para dormir de corto plazo que suele estar relacionado con un hecho estresante o traumático y dura de unos días a unas semanas. El insomnio agudo puede aparecer de vez en cuando. Cuando hay insomnio crónico, tienes problemas para dormir al menos 3 noches a la semana durante más de un mes.

¿Cuáles son los distintos tipos de insomnio y qué los causa?

Existen 2 tipos de insomnio:

  • El insomnio primario no es un síntoma o un efecto secundario de otra afección médica. Se trata de un trastorno en sí mismo. Puede ser crónico o desencadenarse por un viaje, un cambio de turno en el trabajo, hechos estresantes u otros factores que interrumpen tu rutina de sueño. El insomnio primario puede desaparecer una vez que se resuelve el conflicto, o puede durar años. Algunas personas tienden a ser propensas al insomnio primario.
  • El insomnio secundario tiene una causa subyacente, por lo tanto, es un síntoma o un efecto secundario de otra cosa. Es el tipo más común. El insomnio secundario puede tener una causa médica, por ejemplo: El insomnio secundario también puede ser una consecuencia de:
    • Algunos medicamentos, como los que se usan para tratar el asma, los problemas cardíacos, las alergias y los resfriados
    • Cafeína, tabaco y alcohol
    • Un ambiente difícil para dormir (por ejemplo, demasiada luz o demasiado ruido o un compañero de cama que ronca)
    El insomnio secundario suele desaparecer una vez que se trata la causa subyacente, pero puede transformarse en un insomnio primario.

Algunas personas que tienen insomnio primario o secundario crean hábitos para manejar la falta de sueño, por ejemplo, se preocupan por la falta de sueño o se acuestan demasiado temprano. Estos hábitos pueden empeorar el insomnio o hacer que se prolongue.

¿Las mujeres tienen más insomnio que los hombres?

Las mujeres son más propensas a tener insomnio que los hombres. Un motivo es que los cambios hormonales durante el ciclo menstrual y la menopausia pueden afectar el sueño. Durante la perimenopausia, las mujeres pueden tener problemas para dormirse y mantenerse dormidas. Los sofocos y los sudores nocturnos suelen interrumpir el sueño.

Durante el embarazo, los cambios hormonales, físicos y emocionales pueden interrumpir el sueño. Las mujeres embarazadas, especialmente en el tercer trimestre, pueden despertarse con frecuencia debido a la incomodidad, los calambres en las piernas o la necesidad de ir al baño.

Algunas afecciones médicas que pueden causar insomnio secundario también son más comunes en mujeres que en hombres. Entre ellas, depresión, ansiedad, fibromialgia y algunos trastornos del sueño, como el síndrome de las piernas inquietas.

¿Cómo se diagnostica el insomnio?

Consulta a tu médico si tienes problemas para dormirte o mantenerte dormida, en especial, si la falta de sueño afecta tus actividades cotidianas. Lleva un registro del sueño durante 2 semanas antes de ver a tu médico. Anota el horario en el que te duermes y te despiertas, los cambios en tu rutina diaria de sueño, tu rutina a la hora de dormir y cómo te sientes durante el día.

El médico puede realizar un examen físico y ver tus antecedentes médicos y de sueño. También puede querer hablar con tu compañero de cama acerca de cuánto y cómo duermes. En algunos casos, puede derivarte a un especialista o a un centro de estudio del sueño para que te realicen pruebas especiales.

¿Cómo se trata el insomnio?

Si el insomnio es consecuencia de un cambio de corto plazo en el horario en que te duermes y te despiertas, como ocurre con el desfase horario al viajar, tu sueño volverá a la normalidad solo. Hacer cambios de estilo de vida para dormir mejor también puede ayudarte. Si el insomnio te impide funcionar bien durante el día, consulta a tu médico.

El tratamiento para el insomnio crónico comienza por:

  • Detectar y tratar problemas médicos o de salud mental
  • Suspender o reducir comportamientos que puedan dar lugar al insomnio o empeorarlo, por ejemplo, beber cantidades moderadas a grandes de alcohol por la noche

Otros tratamientos incluyen:

  • Terapia conductual cognitiva (CBT)
  • Medicación

Terapia conductual cognitiva (CBT)

Las investigaciones muestran que la CBT es un tratamiento efectivo y duradero del insomnio. La CBT te ayuda a cambiar pensamientos y acciones que interfieren en el sueño. Este tipo de terapia también se usa para tratar afecciones como la depresión, la ansiedad y los trastornos de la conducta alimentaria.

La CBT está compuesta por uno o más enfoques. Ellos son:

  • Control cognitivo y psicoterapia: controlar o suprimir los pensamientos negativos y las preocupaciones que te mantienen despierta.
  • Higiene del sueño: tomar medida para propiciar un buen descanso, por ejemplo, acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, no fumar, evitar beber demasiado café o alcohol al finalizar el día y hacer ejercicio regular.
  • Restricción del sueño: igualar el tiempo que pasas acostada con la cantidad de tiempo que necesitas. Esto se logra al limitar la cantidad de tiempo que pasas acostada sin dormir. Te acuestas más tarde y te levantas más temprano de lo normal y luego, aumentas gradualmente el tiempo que pasas acostada hasta que puedas dormir toda la noche.
  • Control de estímulos: adoptar una respuesta positiva para el momento de acostarse. Por ejemplo, usar la cama solo para dormir y tener relaciones sexuales.
  • Entrenamiento de relajación: reducir el estrés y la tensión del cuerpo. Esto puede incluir meditación, hipnosis o relajación muscular.
  • Biorretroalimentación: medir las acciones del cuerpo, por ejemplo, la tensión muscular y la frecuencia de las ondas cerebrales, para ayudarte a controlarlas.
  • Permanecer despierta en forma pasiva: tratar de no dormirte y así dejar de preocuparte por dormirte fácilmente.

Medicación

En algunos casos, el insomnio se trata con medicamentos:

  • Medicamentos recetados para dormir: los medicamentos recetados para dormir pueden ayudar a algunas personas a lograr el descanso necesario. La mayoría de los medicamentos para dormir se usan para tratamientos a corto plazo, aunque algunas personas que tienen insomnio crónico pueden beneficiarse con un tratamiento más prolongado. Es importante conocer los riesgos antes de usar un medicamento para dormir. En algunos casos, los medicamentos para dormir pueden:
    • Generar hábito
    • Ocultar problemas médicos que puedan causar el insomnio y demorar el tratamiento
    • Interactuar con otros medicamentos que usas y ocasionar problemas de salud graves
    • Producir aturdimiento o insomnio por efecto rebote y empeorar los problemas para dormir
    Los efectos secundarios poco comunes de los medicamentos para dormir incluyen:
    • Reacciones alérgicas severas o inflamación facial
    • Hipertensión, mareo, debilidad, náuseas, confusión o pérdida de memoria a corto plazo
    • Comportamientos complejos relacionados con el sueño, por ejemplo, comer en forma compulsiva o conducir mientras duermes
  • Medicamentos de venta libre (OTC) para dormir: los medicamentos de venta libre para dormir pueden ayudar cuando tienes una noche de insomnio ocasional, pero no están indicados para su uso regular o a largo plazo. La mayoría de los medicamentos de venta libre para dormir contienen antihistamínicos. Los antihistamínicos no son seguros para algunas personas. Los medicamentos de venta libre para dormir también pueden tener efectos secundarios desagradables, como sequedad de boca, mareos y aturdimiento prolongado. 

    Algunos suplementos dietarios afirman que ayudan a dormir. Algunos son productos "naturales", como la melatonina. Otros son suplementos alimentarios como los tés o los extractos de valeriana (una hierba). La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. no regula los suplementos dietarios como lo hace con los medicamentos. No está claro si estos productos son seguros o si realmente funcionan.

    Habla con el médico sobre tus problemas para dormir antes de usar un medicamento de venta libre para dormir. Puedes tener un problema médico que necesite tratamiento. Además, el insomnio puede tratarse mejor de otras maneras.

    Si decides usar un medicamento para dormir, los expertos te aconsejan:
    • Primero, lee la guía de medicamentos.
    • Usa el medicamento en el momento del día que te indica el médico.
    • No conduzcas ni participes en actividades que requieran que estés alerta.
    • Siempre toma la dosis que te indique el médico.
    • Cuéntale a tu médico qué otros medicamentos usas.
    • Llama al médico de inmediato si tienes problemas al usar el medicamento.
    • Evita beber alcohol y consumir drogas.
    • Habla con tu médico si quieres dejar de usar el medicamento para dormir. Algunos medicamentos se deben dejar en forma gradual.

¿Qué puedo hacer para dormir mejor?

  • Intenta acostarte a la misma hora todas las noches y levantarte a la misma hora todas las mañanas. No duermas siesta después de las 3 p.m.
  • Evita la cafeína, la nicotina y el alcohol al terminar el día o por la noche.
  • Haz actividad física regular. Sin embargo, hacer ejercicio o actividad física muy cerca de la hora de acostarse puede impedir que te duermas. Asegúrate de cenar al menos 2 a 3 horas antes de acostarte.
  • Mantén tu habitación oscura, en silencio y fresca. Si el problema es la luz, prueba con un antifaz para dormir. Si el ruido es un problema, prueba usar tapones para los oídos, un ventilador, o una máquina de "ruido blanco" para cubrir los sonidos.
  • Sigue una rutina que te ayude a relajarte y calmarte antes de dormir, por ejemplo, leer un libro, escuchar música o darte un baño.
  • Si no puedes dormirte en 20 minutos o no tienes sueño, levántate y siéntate en tu habitación o en otro lugar. Lee o haz una actividad tranquila hasta que sientas sueño. Luego, vuelve a la cama.
  • Si te desvelas preocupándote por cosas, prueba hacer una lista antes de acostarte para no usar el tiempo que pasas en la cama para preocuparte.
  • Usa la cama solo para dormir y tener relaciones sexuales.
  • Consulta a tu médico o a un especialista en trastornos del sueño si crees que tienes insomnio u otro problema para dormir.

¿Pudimos responder tus preguntas sobre el insomnio?

Para obtener más información acerca del insomnio, llama a la línea de ayuda de OWH al 800-994-9662 o comunícate con las siguientes organizaciones: