Depresión

La vida está llena de altibajos, pero cuando te sientes triste, vacía o desesperanzada la mayoría del tiempo por al menos 2 semanas o esos sentimientos evitan que realices tus actividades normales, es posible que tengas depresión. La depresión es una afección de salud mental grave. Las mujeres son dos veces más propensas que los hombres a recibir un diagnóstico de depresión.1 La depresión no es una parte normal de ser mujer. La mayoría de las mujeres, incluso aquellas con el tipo de depresión más grave, pueden mejorarse con tratamiento.

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¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad de salud mental en la que una persona se siente triste (incluso llora con frecuencia), vacía o desesperanzada la mayor parte del tiempo (o pierde interés o no disfruta de las actividades diarias) por al menos 2 semanas. La depresión afecta la capacidad de una persona de trabajar, ir a la escuela o relacionarse con su familia y amigos. La depresión es una de las afecciones de salud mental más comunes en los Estados Unidos.2 Es una enfermedad que involucra al cuerpo, el humor y los pensamientos. Puede afectar la manera en que comes y duermes, la manera en que te sientes contigo misma y la manera en que piensas sobre las cosas.

Es distinto a sentirse melancólica o triste por algunas horas o un par de días. La depresión también es diferente a la angustia que se siente al perder a un ser querido o a experimentar tristeza después de un trauma o evento difícil. No es una afección que simplemente se acaba o desaparece. Las personas que tienen depresión no pueden solo "recuperarse".

¿Existen distintos tipos de depresión?

Sí. Algunos tipos de depresión son:

  • Trastorno depresivo severo. También conocida como depresión severa, es una combinación de síntomas que afecta la capacidad de una persona de dormir, trabajar, estudiar, comer y disfrutar de los pasatiempos y las actividades diarias.
  • Trastorno distímico. También conocido como distimia, este tipo de depresión dura más de 2 años. Estos síntomas son menos graves que los de la depresión severa, pero pueden evitar que lleves una vida normal o te sientas bien.

Otros tipos de depresión tienen síntomas ligeramente diferentes y pueden comenzar después de un evento específico. Estos tipos de depresión incluyen:

  • Depresión psicótica, cuando una enfermedad depresiva severa está acompañada con algún tipo de psicosis, como un quiebre en la realidad, alucinaciones y delirios
  • Depresión posparto, que se diagnostica cuando una madre que acaba de dar a luz experimenta un episodio depresivo importante después del parto. La depresión también puede comenzar durante el embarazo, denominada depresión prenatal.
  • Trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés), que es una depresión que aparece en los meses de invierno, cuando hay menos luz natural
  • Depresión bipolar, que es la fase depresiva de la enfermedad bipolar y requiere un tratamiento distinto al de la depresión severa

¿Quién puede sufrir depresión?

Las mujeres son dos veces más propensas que los hombres a recibir un diagnóstico de depresión.1 Las mujeres afroamericanas, hispanas y caucásicas son dos veces más propensas a tener depresión, en comparación con las mujeres asiático-americanas. La depresión también es más común en las mujeres cuyas familias viven por debajo del nivel federal de pobreza.3

¿Cuáles son las causas de la depresión?

No existe una sola causa de depresión. Además, los distintos tipos de depresión pueden tener causas diferentes. Hay muchos motivos por los que una mujer puede tener depresión:

  • Antecedentes familiares. Las mujeres con antecedentes familiares de depresión pueden tener mayor riesgo. Sin embargo, la depresión también puede ocurrir en las mujeres sin antecedentes familiares.
  • Cambios cerebrales. El cerebro de las personas con depresión luce y funciona de forma diferente a los de las personas que no la padecen.
  • Química. En una persona con depresión, es posible que las partes del cerebro que controlan el humor, los pensamientos, el sueño, el apetito y la conducta no tengan el balance adecuado de químicos.
  • Niveles hormonales. Los cambios en las hormonas femeninas estrógeno y progesterona durante el ciclo menstrual, el embarazo, el período posparto, la perimenopausia o la menopausia pueden aumentar el riesgo de que una mujer sufra depresión. Tener un aborto también puede poner en mayor riesgo a una mujer de sufrir depresión.
  • Estrés. Los sucesos estresantes o graves de la vida, o la combinación de varios eventos estresantes, como un trauma, la pérdida de un ser querido, una mala relación, responsabilidades laborales, cuidar niños y padres ancianos, abuso y pobreza pueden causar depresión en algunas personas.
  • Problemas médicos. Lidiar con un problema de salud grave, como un accidente cerebrovascular, un ataque cardíaco o cáncer, puede generar depresión. Las investigaciones demuestran que las personas que tienen una enfermedad grave y depresión son más propensas a desarrollar tipos más graves de ambas afecciones.4 Algunas enfermedades médicas, como la enfermedad de Parkinson, hipotiroidismo y los accidentes cerebrovaculares, pueden causar cambios en el cerebro que podrían generar depresión.
  • Dolor. Las mujeres que sienten dolor físico o emocional por períodos prolongados son mucho más propensas a desarrollar depresión.5 El dolor puede provenir de un problema de salud crónico (a largo plazo), un accidente o un trauma, como un abuso sexual o de otro tipo.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

No todas las personas con depresión tienen los mismos síntomas. Algunas personas pueden experimentar solo unos pocos síntomas, mientras que otras pueden tener muchos. La frecuencia, duración e intensidad de los síntomas pueden ser distintos para cada persona.

Si tienes alguno de estos síntomas por al menos 2 semanas, habla con tu médico, enfermera o profesional de salud mental:

  • Sentirte triste, melancólica o vacía, con llantos frecuentes
  • Sentirte desesperanzada, incapaz, sin valor o inútil
  • Pérdida del interés en pasatiempos y actividades que antes disfrutabas
  • Energía reducida
  • Dificultad para concentrarte, recordar o tomar decisiones
  • No poder dormir, despertarse muy temprano o dormir demasiado y no querer levantarse
  • Falta de apetito, lo que genera pérdida de peso, o comer para sentirte mejor, lo que genera aumento de peso
  • Pensamientos sobre hacerte daño a ti misma
  • Pensamientos de muerte o suicidio
  • Enojarte, molestarte o enfurecerte con facilidad
  • Síntomas físicos constantes que no mejoran con tratamiento, como dolor de cabeza, dolor de estómago y dolor que no se alivia

¿Cómo se relaciona la depresión con otros problemas de salud?

La depresión se relaciona con muchos problemas de salud de las mujeres, entre ellos:6

  • Enfermedad cardíaca. Las personas con enfermedad cardíaca son dos veces más propensas a tener depresión que aquellas que no la padecen.7
  • Obesidad. Los estudios demuestran que el 43 % de los adultos con depresión tienen obesidad. Las mujeres, en especial las mujeres caucásicas, con depresión son más propensas a tener obesidad que las mujeres sin esta enfermedad.8 Las mujeres con depresión también son mucho más propensas que los hombres a tener obesidad.8
  • Cáncer. Hasta 1 de cada 4 personas con cáncer también experimentan depresión. Más mujeres que hombres con cáncer experimentan depresión.9

¿Cómo se diagnostica la depresión?

Habla con tu médico o enfermera si tienes síntomas de depresión. Algunos medicamentos, así como algunas afecciones (como algunos virus o un trastorno de la tiroides) pueden causar los mismos síntomas que la depresión. A veces, la depresión puede formar parte de otra afección de salud mental.

El diagnóstico de la depresión incluye a un profesional de salud mental que hace preguntas sobre tu vida, emociones, problemas y síntomas. El médico, enfermera o profesional de salud mental puede solicitar análisis de laboratorio o una muestra de tu sangre u orina, como así también un chequeo general, para descartar otros problemas que podrían causar tus síntomas.

¿Cómo se trata la depresión?

Tu médico o profesional de salud mental pueden tratar la depresión con terapia, medicamentos o una combinación de ambos. Tu médico o enfermera pueden recomendarte a un especialista de salud mental para que puedas iniciar la terapia.

Algunas personas con tipos de depresión más leves mejoran después del tratamiento con terapia. Es posible que las personas con depresión moderada a grave necesiten un tipo de medicamento denominado antidepresivo además de la terapia. Los antidepresivos cambian los niveles de ciertos químicos en tu cerebro. Es posible que pasen unas semanas o unos meses antes de que comiences a sentir un cambio en tu estado de ánimo. Existen distintos tipos de medicamentos antidepresivos, y algunos funcionan mejor que otros para ciertas personas. Algunas personas mejoran solamente con ambos tratamientos: la terapia y los antidepresivos.

Tener depresión puede aumentar la probabilidades de algunas personas de consumir alcohol o drogas para lidiar con ello. Sin embargo, las drogas y el alcohol pueden empeorar tu afección de salud mental y pueden afectar el funcionamiento de los medicamentos que se utilizan para tratar la depresión. Habla con tu terapeuta, médico o enfermera sobre el consumo de alcohol o drogas.

Creo que podría padecer depresión. ¿Cómo puedo obtener ayuda?

Habla con alguien, como un médico, enfermera, psiquiatra, profesional de salud mental o trabajador social, sobre tus síntomas. También puedes encontrar ayuda gratis o de bajo costo en tu estado al utilizar el buscador de servicios de salud mental en la parte superior izquierda (vista de escritorio) o en la parte inferior (vista para teléfono móvil) de esta página.

¿Qué pasa si tengo pensamientos sobre hacerme daño?

Si estás pensando en causarte daño o incluso suicidarte, busca ayuda ahora. Llama al 911 o a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-TALK (8255).

Quizás sientas que tu dolor es demasiado como para lidiar con él, pero esos sentimientos no duran para siempre. Las personas lo hacen a través de pensamientos suicidas. Muchos pensamientos de suicidio son impulsos que desaparecen después de un breve período de tiempo.10

¿Puedo tomar la hierba de San Juan para tratar la depresión?

La hierba de San Juan no ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para tratar la depresión. Los estudios arrojan resultados ambiguos sobre la capacidad de la planta para tratar la depresión.11

Puede ser peligroso tomar la hierba de San Juan si también tomas otros medicamentos. La hierba de San Juan puede impedir el funcionamiento de muchos medicamentos o puede causar efectos secundarios peligrosos o potencialmente mortales. Los medicamentos utilizados para tratar la enfermedad cardíaca, el VIH, la depresión, las convulsiones, ciertos tipos de cáncer y el rechazo de trasplante de órganos podrían no funcionar o tener efectos secundarios peligrosos si se los toma con la hierba de San Juan. La hierba de San Juan también puede impedir el funcionamiento de las píldoras anticonceptivas, lo que aumenta las probabilidades que quedar embarazada cuando no lo deseas.12 Es muy importante que le cuentes a tu médico o enfermera si tomas la hierba de San Juan.

La depresión es una enfermedad mental grave que puede tratarse exitosamente con terapia y medicamentos aprobados por la FDA. Los medicamentos aprobados por la FDA y los tratamientos naturales pueden tener efectos secundarios. Te recomendamos que consultes con tu médico o enfermera sobre el tratamiento para la depresión.

¿El ejercicio ayuda a tratar la depresión?

Para algunas personas, sí. Los investigadores creen que el ejercicio puede funcionar mejor para tratar la depresión que ningún tratamiento.13 También creen que el ejercicio puede ayudar a disminuir la frecuencia o severidad de los síntomas de la depresión.14 Los investigadores desconocen si el ejercicio funciona de igual manera que la terapia o los medicamentos para tratar la depresión.13 Las personas con depresión suelen tener problemas para ejercitarse aunque sepan que los ayudará a sentirse mejor. La caminata es una buena forma de comenzar a ejercitarte si no lo has hecho recientemente.

¿Existen otros tratamientos naturales o complementarios para la depresión?

Los investigadores están estudiando tratamientos naturales y complementarios (tratamientos complementarios a los medicamentos o terapia) para la depresión. En la actualidad, no se ha probado que ningún tratamiento natural o complementario funcione igual que los medicamentos o la terapia para tratar la depresión. Sin embargo, los tratamientos naturales o complementarios que tienen poco o ningún riesgo, como el ejercicio, la meditación o el entrenamiento de relajación, pueden ayudar a mejorar los síntomas de la depresión y, por lo general, no los empeorarán.

¿El tratamiento para la depresión afectará mis probabilidades de quedar embarazada?

Es posible. Algunos medicamentos, como algunos tipos de antidepresivos, pueden dificultar la posibilidad de que quedes embarazada, aunque aun se necesita más investigación.15 Habla con tu médico sobre otros tratamientos para la depresión que no involucran medicamentos si estás intentando quedar embarazada. Por ejemplo, un tipo de terapia conversacional llamada terapia conductual cognitiva (CBT, por sus siglas en inglés) ayuda a las mujeres con depresión.16 Este tipo de terapia tiene poco o ningún riesgo para las mujeres que están intentando quedar embarazadas. Durante la CBT, trabajas con un profesional de salud mental para explorar por qué estás deprimida y enseñarte a reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos. Ciertos profesionales de atención de salud mental se especializan en la depresión relacionada con la infertilidad.

Las mujeres que están tomando antidepresivos o están intentando quedar embarazadas deberían hablar con su médico o enfermera sobre los riesgos y beneficios de dejar de tomar los medicamentos. Conoce más sobre tomar medicamentos durante el embarazo en nuestra sección Embarazo.

¿Pudimos responder tus preguntas sobre la depresión?

Para obtener más información acerca de la depresión, llama a la línea de ayuda de OWH al 1-800-994-9662 o consulta estos recursos de las siguientes organizaciones:

Fuentes

  1. Centro de Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias para las Estadísticas y Calidad sobre la Salud Conductual. (2017). Encuesta Nacional sobre el Abuso de Drogas y la Salud 2016: Tabla 8.56A (versión en inglés) (archivo en PDF, 36.7 MB).
  2. Centro SAMSHA para las Estadísticas y Calidad sobre la Salud Conductual. (2016). Indicadores clave de la salud mental y el abuso de sustancias en los Estados Unidos: resultados de la Encuesta nacional sobre el abuso de drogas y la salud 2015 (versión en inglés) (archivo en PDF, 2.3 MB). Publicación de HHS N.° SMA 16-4984, NSDUH Series H-51. Rockville, MD: SAMHSA.
  3. Brody, D.J., Pratt, L.A., Hughes, J. (2018). Prevalencia de depresión en adultos mayores de 20 años: Estados Unidos, 2013-2016 (versión en inglés). NCHS Data Brief, N.° 303. Hyattsville, MD: Centro Nacional de Estadísticas de Salud.
  4. Kang, H.-J., Kim, S.-Y., Bae, K.-Y., Kim, S.-W., Chin, I.-S., Yoon, J.-S., et al. (2015). Comorbilidad de la depresión con trastornos físicos: investigación e implicaciones clínicas (versión en inglés). Chonnam Medical Journal; 51(1): 8–18.
  5. Trivedi, M.H. (2004). La relación entre la depresión y los síntomas físicos (versión en inglés). The Primary Care Companion to the Journal of Clinical Psychiatry; 6(Suple. 1): 12-16.
  6. Chapman, D.P., Perry, G.S., Strine, T.W. (2005). La importante relación entre la enfermedad crónica y los trastornos depresivos (versión en inglés). Preventing Chronic Disease; 2(1): A14.
  7. Lichtman, J.H., Bigger, J.T., Blumenthal, J.A., Frasure-Smith, N., Kaufmann, P.G., Lespérance, F., et al. (2008). Depresión y cardiopatía coronaria (versión en inglés). Circulation; 118: 1768–1775.
  8. Pratt, L.A., Brody, D.J. (2014). Depresión y obesidad en la población adulta de los EE. UU., 2005-2010 (versión en inglés). NCHS Data Brief N.° 167. Hyattsville, MD: Centro Nacional de Estadísticas de Salud.
  9. Linden, W., Vodermaier, A., Mackenzie, R., Greig, D. (2012). Ansiedad y depresión después de un diagnóstico de cáncer: índices de prevalencia por tipo de cáncer, género y edad (versión en inglés). Journal of Affective Disorders; 141(2–3): 343–351.
  10. Cáceda, R., Durand, D., Cortes, E., Prendes-Alvarez, S., Moskovciak, T., Harvey, P.D., et al. (2014). Decisión impulsiva y dolor psicológico en los pacientes suicidas con depresión severa (versión en inglés). Psychosomatic Medicine; 76(6): 445–451.
  11. Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCIH) .(2016). Hierba de San Juan y depresión: información detallada (versión en inglés).
  12. NCCIH. (2016). Hoja de datos: hierba de San Juan (versión en inglés).
  13. Cooney, G.M., Dwan, K., Greig, C.A., Lawlor, D.A., Rimer, J., Waugh, F.R., et al. (2013). Ejercicio para la depresión (versión en inglés). Cochrane Database of Systematic Reviews; 9.
  14. Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (2008). Pautas de actividad física para estadounidenses (versión en inglés) (archivo en PDF, 8.4 MB).
  15. Casilla-Lennon, M.M., Meltzer-Brody, S., Steiner, A.Z. (2016). El efecto de los antidepresivos en la fertilidad (versión en inglés). American Journal of Obstetrics and Gynecology; 215(3): 314.e1–314.e5.
  16. Driessen, E., Hollon, S.D. (2010). Terapia cognitiva conductual para los trastornos del humor: eficacia, moderadores y mediadores (versión en inglés). Psychiatric Clinics of North America; 33(3): 537–555.