Hice todo para evitar el cáncer... y aún así me enfermé

Nota editorial: este blog ha sido extraído del blog The Topic is Cancer de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La fecha de publicación original fue el 30 de agosto de 2017. Lee la publicación original. 

Mujer con las piernas cruzadas sentada en mesa de examinaciónTerri, de 61 años, tuvo que reevaluar su vida cuando a su madre le diagnosticaron cáncer de ovarios a fines de la década de 1990. Los médicos pensaron durante mucho tiempo que la afección de su madre era un trastorno del intestino, así que cuando descubrieron el cáncer, estaba en una etapa avanzada. Si bien la madre de Terri vivió muchos años más, ese sufrimiento fue solo el comienzo de la lucha de Terri.

Debido a que el cáncer de ovarios es hereditario, un especialista en cáncer ginecológico examinaba a Terri todos los años. También intentaba mantener un peso saludable, mantenerse activa y comer sano, lo cual puede ayudar a reducir el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Tanto Terri como su madre recibieron asesoramiento genético y se sometieron a exámenes para detectar mutaciones en el gen de susceptibilidad al cáncer de mama (BRCA, por sus siglas en inglés) que puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama o de ovarios. Ninguna de las mujeres tenía estas mutaciones.

Pero Terri no bajó la guardia. Siguió haciéndose controles. Tenía 56 años cuando notó un sangrado vaginal anormal. Luego de una ecografía, su médico vio un bulto en uno de los ovarios y un engrosamiento en la pared del útero. El médico indicó de inmediato que me sometiera a una cirugía para extraer el útero y los ovarios. La cirugía resultó bien. El médico pensó que era probable que el bulto fuera un quiste no cancerígeno, pero envió muestras de tejido para analizar.

Una semana después, llegó la noticia: Terri tenía cáncer de ovarios. Lo peor es que el tumor se había propagado y las células cancerígenas estaban en el área pélvica de Terri. No era el mismo tipo de cáncer de ovarios que había tenido su madre. De hecho, era un tipo muy raro llamado tumor de célula granulosa, que crece en forma más lenta que otros tipos de cáncer de ovario. Lamentablemente, muchos medicamentos que se usan para tratar otros tipos de cáncer de ovarios no son efectivos para los tumores de célula granulosa.

"Me llevó un tiempo asumir este hecho, ya que siempre había sido una persona sana", cuenta Terri. "De repente, me sentía enferma y distinta a las demás personas. Y me preguntaba por qué me sucedía esto".

Entre 2012 y 2016, Terri pasó por varios tratamientos, participó en un ensayo clínico, tomó medicamentos que bloqueaban determinadas proteínas o determinadas hormonas y se sometió a dos cirugías más para extraer los tumores. Al igual que muchos sobrevivientes de cáncer, a Terri le espera una vida de controles para asegurarse de que el cáncer no hubiese regresado.

"La realidad al principio conmociona y una tiende a negarla", dice Terri. "Pero una vez que acepté mi situación, pensé "Puedo hacerlo. Puedo vivir con una enfermedad crónica y tener una buena vida. Y así es". Ya hace casi un año que los médicos no encuentran restos o recurrencia de cáncer.

Hoy, Terri tiene la misión de ayudar a las mujeres que están en riesgo o que tienen cáncer de ovarios. Está al frente de un grupo que permite a las sobrevivientes hablar con estudiantes de medicina acerca del cáncer de ovarios y la manera de detectarlo a tiempo. Además, viaja a Washington, D.C. con el fin de conseguir fondos para investigación. Menos de la mitad de las mujeres que padecen cáncer de ovarios viven cinco años después del diagnóstico y Terri perdió a muchas amigas a lo largo de este recorrido. "Siento que necesito hacer esto por ellas porque ya no pueden luchar".

Terri también está decidida a vivir su vida a pleno. Tiene tres hijos, tres hijastros y seis nietos; es una amante de la jardinería y le encanta viajar con su esposo. "Siento que es una sentencia de vida, no de muerte", afirma Terri. "Tengo muchas cosas por vivir aunque sé que el cáncer podría volver".

Uno de los motivos por los que Terri hoy está viva es por haber detectado un síntoma de cáncer de ovarios: el sangrado vaginal anormal. La campaña "Conozca su cuerpo: infórmese sobre el cáncer ginecológico" (versión en inglés) de los CDC insta a las mujeres a informarse sobre las señales y los síntomas y a consultar a un médico si tienen síntomas persistentes que empeoran y que duran más de dos semanas o a hablar con un médico de inmediato si tienen sangrado anormal. Obtén más información sobre el cáncer de ovarios (versión en inglés), así como también sobre las señales y los síntomas (versión en inglés), de los cinco principales tipos de cáncer ginecológicos.