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Violencia de pareja: un modelo de respuesta de la comunidad

15 de octubre de 2017

En tu última visita al médico, ¿alguien te preguntó si estás segura en casa? Es importante que sepas la razón por la cual te preguntan sobre tus relaciones íntimas y lo que ocurre si dices que estás en peligro.

Paciente y médicoAproximadamente, 1 de cada 3 mujeres en los Estados Unidos informan haber experimentado a lo largo de su vida alguna forma de violencia de pareja (IPV, por sus siglas en inglés). Las sobrevivientes experimentan síntomas como migrañas crónicas, insomnio, problemas gastrointestinales, ansiedad, depresión y muchos otros problemas de salud. No tener a una persona de confianza con la cual charlar ni un lugar seguro al cual recurrir para hablar sobre la IPV puede impedirle a la víctima pedir ayuda. Las sobrevivientes suelen sentirse seguras cerca de profesionales médicos, por lo que suelen hablar sobre la IPV en centros de atención de la salud. El proyecto de M Health Community Network (un subsidio financiado por la Oficina para la Salud de la Mujer) facilita la atención de las sobrevivientes mediante un modelo de acción coordinada entre la comunidad y las clínicas, que está respaldado por una asociación entre investigadores, el Domestic Abuse Project (DAP, una entidad benéfica con sede en Minneapolis, Minnesota) y el Clinics and Surgery Center (CSC) de University of Minnesota. A través del proyecto, Domestic Abuse Project designó a un administrador de casos de tiempo completo para que se encargue de las derivaciones desde el CSC y para que desarrolle nuevas asociaciones en la comunidad. Además del proyecto, el personal en el recinto del CSC fue capacitado para revisar a todos los pacientes adultos con el fin de detectar señales de IPV. Si un paciente informa que fue o es víctima de violencia por parte de su pareja, tiene la oportunidad de conversar con un miembro del equipo de salud conductual (BHT, por sus siglas en inglés) de la clínica, durante la visita misma y recibir de dicho miembro ayuda inmediata, derivaciones para tratamiento de salud mental y planificación orientada a la protección.

Una de las relaciones más importantes que el proyecto fomenta es aquella entre el miembro del BHT y el administrador de casos del DAP. Esa relación es importante para brindar servicio a las mujeres que son víctimas de IPV, en especial porque la situación de cada mujer es única. Las necesidades de las sobrevivientes varía y puede incluir asistencia para acceder a los servicios básicos, obtener ayuda legal y financiera y recibir atención de salud mental y conductual. Se evalúan las necesidades de los pacientes y se diseña de manera personalizada la ayuda que se les brinda, lo que garantiza una cálida derivación a los servicios comunitarios. Gracias a este modelo centrado en el cliente, los pacientes dicen haberse sentido escuchados, comprendidos y apoyados.

Un ejemplo es el caso de Sarah, a quien se revisó para detectar señales de IPV en una de las clínicas y a quien el miembro del BHT derivó al administrador del DAP. Sarah le dijo al administrador de casos del DAP que nunca se había sentido más aterrada y avergonzada en toda su vida. Luego de haber guardado durante 10 años un secreto familiar, compartió sus experiencias y sintió que se había sacado un gran peso de encima. Dijo que jamás pensó que algo así podría haberle ocurrido a ella o a su familia. La pusieron en contacto con un grupo terapéutico y, al transcurrir las semanas, comenzó a sentirse más estable emocionalmente.

Todos podemos ayudar para poner fin a la IPV. Podemos comenzar por escuchar: si alguien confía en ti, escucha sin juzgar. Con demasiada frecuencia, los sobrevivientes se desahogan y cuentan sobre el abuso que sufrieron pero se desaniman producto de una respuesta desalentadora. Aun cuando los sobrevivientes están listos para buscar ayuda, saber por dónde empezar puede ser todo un reto; puede que los sobrevivientes no conozcan los recursos comunitarios, la atención ni otros medios de ayuda que hay disponibles. Dado que octubre es el Mes de Concientización Sobre Violencia Doméstica, este es el momento perfecto dar a conocer la gran variedad de centros de salud comunitarios que pueden solucionar los problemas a los que se enfrentan los sobrevivientes mediante la concientización y los servicios. La seguridad es responsabilidad de todos. Ayuda a combatir el maltrato doméstico en tu comunidad generando concientización sobre la violencia doméstica y la IPV.

Domestic Abuse Project (DAP) es una entidad comunitaria que desde 1979 ofrece terapia individual y grupal a las familias que viven en Mineápolis. La misión de DAP es desarrollar comunidades libres de violencia mediante la sanación integral de cada miembro de la familia.

Si eres víctima de maltrato o tienes un ser querido que esté en esa situación, hay ayuda disponible. Llama a la Línea Nacional de Ayuda Contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-7233 o 800-787-3224 (TTY).

Las afirmaciones y las opiniones que aparecen en esta publicación pertenecen a su autor y no necesariamente representan las opiniones de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.