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Conviértete en una diva del SOP

27 de marzo de 2017

Como promotora de salud certificada, a menudo escucho que las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) se sienten frustradas y pierden sus esperanzas dado que el único consejo que les otorgan sus médicos es que pierdan peso, tomen la píldora y convivan con los síntomas. Gran parte de mi vida, yo fui una de esas mujeres. Cuanto tenía solo 14 años, ya debía lidiar con muchos de los síntomas más comunes del SOP, tales como períodos menstruales irregulares, hirsutismo (crecimiento de vello similar al masculino en lugares donde las mujeres no suelen tener vello), acné, cambios de ánimo y resistencia a la insulina (trastorno en el que las células del organismo no reaccionan normalmente a la insulina, una hormona que regula la transformación de los alimentos en energía). Parecía que ese era mi destino. Mi mamá lo tuvo, al igual que mi abuela. Parecía que ese era el destino genético de todas las mujeres de mi familia.

Amy MedlingUn día, mientras estaba en la universidad, me vi a mí misma sentada en una fría sala de exámenes, asustada y confundida, sintiéndome terriblemente mal, luego de haber pasado meses sin tener mi período menstrual y desconcertada acerca de los motivos. La médica me miró a los ojos y me dijo que "se las verían negras" para que yo pudiera quedar embarazada alguna vez. Me renovó la receta de anticonceptivos y me despidió. Me sentí impotente y sin esperanza. Fue una época oscura.

Muchos años después, con la ayuda de medicamentos para la fertilidad, tuve dos hijos. Después del nacimiento de mi segundo hijo, me sentí peor que nunca. Tenía dos hijos preciosos y un marido maravilloso, pero me sentía agotada todo el tiempo y los síntomas del SOP eran más intensos que nunca. No era la madre ni la esposa que quería ser. Después de pasar muchos años siguiendo las indicaciones de innumerables médicos, que siempre eran las mismas, me di cuenta de que nada de todo eso servía. Los medicamentos que me recetaban me hacían sentir más enferma y desdichada.

Fue en ese momento cuando comprendí que yo misma debía buscar los recursos que me ayudaran a tomar el control de mi salud. Ninguna otra persona podía hacerlo por mí. Examiné minuciosamente la información de Internet y leí muchísimos libros. Volví a la universidad para aprender de los expertos. Después de pasar infinidad de horas sometiendo opciones al sistema de prueba y error, desarrollé un sistema que me permitió salir adelante. Cambié mi alimentación y estilo de vida y, lo más importante, mi mentalidad. Empecé a ponerme en primer lugar. A medida que fui implementando pequeños cambios, tales como eliminar poco a poco los alimentos que me causaban hinchazón (en mi caso, eran el gluten y los lácteos), buscar tipos de ejercicio que realmente disfrutara y apartar tiempo cada día para enfocarme en mí, mis síntomas empezaron a ceder.

Mi marido notó el cambio y empezó a llamarme "diva". Al principio, me sentí ofendida, pero luego comprendí que para estar en un estado óptimo y dar lo mejor de mí a mi familia, DEBÍA actuar como una diva.

Ahora también tengo una maravillosa hija, que es la tercera de mis hijos y también la consecuencia directa del estilo de vida que implementé. A pesar de lo que los médicos pronosticaron hace muchos años, pudeconcebir naturalmente. Lo único que necesitaba era incorporar la capacitación, el estilo de vida, la mentalidad y los recursos correctos. Básicamente, necesitaba convertirme en una diva.

Las mujeres que padecen SOP deben saber que no son víctimas. El SOP no es su destino. No existe un medicamento mágico, pero pueden tratar con éxito el SOP si se aferran al poder que conlleva estar informadas e implementar la alimentación y el estilo de vida adecuados.

Estas son las medidas que recomiendo para empezar:

  1. Infórmate. Averigua las causas, síntomas y posibles tratamientos del SOP. Encuentra un médico con el que te sientas cómoda para hacer preguntas y que además te ayude a buscar tratamientos adaptados a tu caso particular. Con esa base, ya estarás lista para empezar a sanar.
  2. Cambia tu dieta. He descubierto que los azúcares naturales y artificiales que forman parte de los alimentos procesados pueden provocar síntomas odiosos, tales como subir de peso. Tener sobrepeso puede empeorar otros síntomas relacionados con el SOP. Mi consejo es que elimines de tu alimentación todos los alimentos procesados que puedas y los reemplaces por alimentos integrales, tales como los frutos secos, carnes magras y frutas y verduras orgánicas. Yo logro controlar el SOP con alimentación y ejercicio.
  3. Haz actividad física todos los días. Esto no es solamente para perder peso. Ponerte en movimiento te permite eliminar el estrés y despejar la mente. Sal a caminar a la hora del almuerzo o prueba con el yoga, la natación, la jardinería o las clases de entrenamiento de fuerza. Todo momento que pases ejercitándote será tiempo bien invertido.
  4. Elimina el estrés. Todos llevamos vidas ajetreadas y estresantes, y el estrés puede causar estragos en el sistema hormonal. Nuestra manera de lidiar con el estrés es decisiva para nuestro bienestar. Las mujeres saludables desarrollan mecanismos para lidiar con el estrés y manejarlo de maneras saludables. Comienza por priorizar tu salud mental y física. Aprender a decir que no y establecer prioridades es el primer paso. Contempla la posibilidad de incorporar a tu vida cotidiana actividades desestresantes como el yoga, la meditación y la actividad física regular.
  5. Aparta tiempo para ocuparte de ti. No me canso de enfatizar la importancia de cuidarse. Dedicar tiempo al cuidado de tu mente, cuerpo y espíritu no es una actitud egoísta. Cuando te tomas el tiempo necesario para ti, te sientes renovada y te resulta más sencillo brindarte enteramente a tus amigos, tu familia y tus compañeros de trabajo. Cuidarse implica alimentarse bien y hacer ejercicio, pero también requiere de algunos minutos a solas contigo misma cada día para relajarte y volver a encontrar el equilibrio. Independientemente del método que elijas, entrégate por completo a tu nueva experiencia y comprobarás cómo cambia tu vida.

Por último, recuerda esto: Roma no se construyó en un día. Los cambios en la alimentación y el estilo de vida pueden mejorar tu calidad de vida, tal como ocurrió en mi caso, pero también es importante que incorpores estos cambios de un modo que no te resulte traumatizante. Los cambios llevan tiempo, pero antes de que lo notes, habrás conseguido lidiar con el SOP como una auténtica diva... ¡igual que yo!

Las afirmaciones y las opiniones que aparecen en esta publicación pertenecen a su autor y no necesariamente representan las opiniones de la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.