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Mitos sobre la lactancia materna en la comunidad afroamericana

Las mamás que acaban de dar a luz reciben muchos consejos sobre bebés. Si bien las personas tienen buenas intenciones, no todos sus consejos se basan en hechos. Los mitos sobre la lactancia materna son comunes y la decisión de amamantar como mujer afroamericana puede ser complicada. El hecho es que la lactancia materna es una manera saludable de alimentar a tu bebé. La decisión de amamantar es muy personal.

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Mito: las mujeres afroamericanas hoy en día no necesitan amamantar.

Las tasas de lactancia materna son más bajas entre las madres afroamericanas en comparación con mujeres de otras razas. Las razones detrás de esta diferencia son complejas y son el resultado de la historia, las barreras sociales para la lactancia materna y la falta de apoyo.  Pero la verdad es que hoy en día la mayoría de las mujeres comienzan con la lactancia materna, independientemente de la raza, ingresos o historia familiar.

Si no puedes encontrar apoyo y asistencia para la lactancia materna en tu familia, busca una comunidad de apoyo en Internet. Busca "apoyo para la lactancia materna para mujeres afroamericanas" en Google para encontrar información para tu área. Busca videos en YouTube para obtener consejos y trucos. Conéctate a través de las redes sociales con otras personas que saben por lo que estás pasando.

Decidir amamantar a tu hijo es una decisión muy personal que no necesitas justificar a nadie. La verdad es que la lactancia materna es el inicio más saludable para tu bebé y mientras más tiempo puedas amamantar a tu bebé, más saludable será.

Mito: todos utilizan fórmula.

Cuando ves a una mamá alimentando a su bebé con un biberón, es probable que no puedas distinguir de inmediato si se trata de fórmula o leche materna. Además, algunas mujeres amamantan en público de una manera tan discreta que quizás ni te das cuenta. Puede parecer que todas usan fórmula porque es más visible que la lactancia materna.

Según el último Informe sobre lactancia materna de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, cuatro de cada cinco mujeres en Estados Unidos, independientemente de la raza o ingresos, comienzan con la lactancia materna.1 Entre las mujeres afroamericanas, más de dos de cada tres mamás comienzan con la lactancia materna,1 un aumento comparado con una de cada tres en la década de 1970. Las investigaciones a lo largo de los últimos 40 años han comprobado que la leche materna es una opción económica y saludable para los bebés.2

 

Mito: la fórmula tiene más vitaminas que la leche materna.

De hecho, la verdad es lo opuesto. La fórmula no puede igualar los nutrientes y vitaminas que hay en la leche materna. La leche materna también tiene anticuerpos, que solo pueden pasar de tu cuerpo a tu bebé. Esto es lo que ayuda a proteger a tu bebé de las enfermedades. La leche materna está recomendada por la Academia Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud. La lactancia materna es una excelente opción para asegurar la nutrición de tu bebé.

Mito: alimentar con fórmula es más fácil que la lactancia materna.

La lactancia materna puede parecer difícil al comienzo y llevar algo de tiempo acostumbrarse, pero se vuelve más fácil mientras más lo haces. La lactancia materna puede ser más conveniente que la fórmula y es una excelente manera de ahorrar tiempo. A diferencia de la fórmula, la leche materna no necesita que la esterilices, midas, mezcles o calientes. Tampoco tienes que preocuparte por empacar suministros para llevar contigo cuando salgas, o por encontrar la fórmula, biberón y tetina adecuados en la tienda.

Mito: alimentar con fórmula es más barato que la lactancia materna.

La lactancia materna puede en realidad ahorrarle a la familia hasta $1,500 solo en el primer año del bebé.2 Incluso cuando las madres reciben beneficios de programas como el Programa especial de nutrición complementaria para mujeres, infantes y niños (WIC), el cual proporciona alimentos complementarios a mujeres de bajos ingresos y sus bebés, las madres que solamente amamantan obtienen mejores beneficios financieros por un año completo (comparado con los seis meses o menos para las madres que alimentan con fórmula).

Mito: la lactancia materna hace que las mamas se caigan.

En realidad, el embarazo es el que estira los ligamentos del tejido mamario, ya sea que amamantes o no. La edad, la genética y la cantidad de embarazos que tuviste también desempeñan un papel.

Mito: si tus mamas son demasiado pequeñas, no puedes amamantar.

El tamaño y la forma de las mamas no afectan la capacidad para amamantar y no tienen nada que ver con la cantidad de leche que una mujer produce en realidad. Esto incluye mujeres con areolas (el área alrededor del pezón) grandes, pezones planos e incluso mujeres que se sometieron a cirugías de mamas. (Si te sometiste a una reducción de mamas considerable, los conductos de leche y las glándulas mamarias pueden haberse removido, lo cual significa que quizás produzcas menos leche).

Mito: si tus mamas son demasiado grandes o si eres de talla grande, no puedes amamantar.

Las mujeres de todas las tallas pueden amamantar con éxito. Así que si eres una futura mamá de talla más grande, no deberías permitir que el tamaño de tus mamas automáticamente lo descarten. Si tienes mamas grandes, puede requerir un poco más de paciencia o algo de ayuda de un consultor de lactancia. Dependiendo del tamaño de tus mamas, puedes necesitar un poco más de práctica para encontrar una manera de sostener al bebé para amamantarlo que funcione para ambos. Pero con la ayuda y el apoyo adecuados, puedes hacerlo.

Mito: no podrás producir suficiente leche.

Las madres casi siempre producen leche suficiente para alimentar a sus bebés. Es probable que tu bebé esté recibiendo más de lo que piensas en cada alimentación. El estómago de un recién nacido tiene apenas el tamaño de una almendra. Si te alimentas de manera saludable, bebes agua y amamantas con frecuencia, tu suministro de leche debería ser abundante. Si tienes inquietudes sobre tu suministro de leche o sobre el peso de tu hijo, consulta a su médico o enfermera.

Mito: tu leche se pondrá agria o se secará.

El cuerpo de una mujer puede hacer cosas sorprendentes, pero cuajar la leche dentro de las mamas no es una de ellas. Si bien es verdad que con la lactancia materna tu bebé puede saborear todo lo que comiste, no existe una vía directa entre lo que ingresa en tu boca y lo que va a la de tu bebé. Las madres que amamantan no necesitan una dieta especial ni necesitan consumir leche para producir leche.

Y no te preocupes por quedarte sin leche; la lactancia materna es una cuestión de oferta y demanda. Siempre y cuando estés amamantando (o extrayéndola) de manera regular, tu cuerpo producirá más leche. Solo si dejas de amamantar, saltas alimentaciones o empiezas a complementarla con fórmula, tu producción disminuirá.

Mito: necesitas complementar su alimentación porque tu bebé parece hambriento o está llorando todo el tiempo.

Si amamantas a tu bebé cuando te lo pide, permanecerá satisfecho. Recuerda, el estómago de un recién nacido es diminuto así que se llenará rápidamente, se vaciará y será necesario llenarlo nuevamente.

¿Cómo luce un bebé hambriento? Busca las señales de hambre de tu bebé como: girar la cabeza hacia la mama, chuparse el puño o hacer chasquidos con la boca. El llanto por hambre es el último recurso de un bebé irritado cuando alguien no detectó sus señales tempranas de hambre. También ten en cuenta que un bebé llora por otros motivos que no son el hambre; también lo hace por sueño, sensación de gases o enfermedad, pañal sucio, o simplemente la necesidad de que lo carguen. Confía en que tu leche materna proporciona todos los nutrientes, proteínas e hidratación que tu bebé necesita durante los primeros seis meses de vida. No necesita suplementos ni cereales.

Si tu bebé está llorando por horas y horas y no puedes calmarlo, podría ser señal de un cólico. Consulta al médico o enfermera de tu bebé.

Mito: los bebés más grandes son bebés más saludables.

La idea de que los bebés más grandes y gorditos son más saludables no es necesariamente cierta. Todos los bebés crecen a su propio ritmo, lo cual se controla en cada consulta de rutina con un médico o enfermera. Los bebés alimentados con leche materna saben cómo autorregularse, lo cual significa que dejarán de comer cuando su barriga esté llena, no cuando el biberón se vacíe. Si te preocupa que tu bebé sea demasiado delgado o demasiado grande, consúltalo con el médico o enfermera de tu bebé.

Mito: la lactancia materna malcría a un niño.

Después de nueve meses de crecer dentro de ti, es completamente natural que un bebé sienta apego por su mamá y viceversa. Los recién nacidos no necesitan aprender a valerse por sí mismos a tan temprana edad. La lactancia materna construye un vínculo único con tu hijo que puede durar de por vida. De hecho, las investigaciones demuestran que los niños alimentados con leche materna se convierten en personas seguras y autosuficientes cuando los padres satisfacen sus necesidades.

Mito: la lactancia materna duele.

La verdad es que la lactancia materna no se supone que sea dolorosa. De hecho, el dolor generalmente es una señal de alerta de que algo está mal. Si bien el agarre de un bebé puede ser fuerte, en realidad no es una mordida, ni siquiera cuando le están saliendo los dientes. Como con cualquier habilidad nueva, hay un tiempo de acostumbramiento. Lee nuestra sección Aprender a amamantar para que sepas qué esperar.

Mito: no puedes amamantar en público.

El tribunal de la opinión pública parece tener más peso que las leyes reales en los libros: en la mayoría de los estados, las leyes te permiten amamantar en cualquier lugar donde tú y tu bebé tengan derecho legal de estar. Aunque la ley no dice que debes cubrirte, hay, por supuesto, maneras de amamantar discretamente si eso te hace sentir más cómoda.

Mito: la lactancia materna no es para mí.

Algunas mujeres se sienten incómodas con la idea de que sus mamas produzcan leche para un niño y otras han escuchado comentarios negativos sobre la lactancia materna en el pasado. Algunas mujeres simplemente se sienten abrumadas con la idea de amamantar aparte de cuidar del recién nacido.

A pesar de que la lactancia materna tiene muchos beneficios, está bien si decides no amamantar. Como una nueva mamá, mereces todo el apoyo, sin importar qué decidas sobre la alimentación de tu bebé. Queremos asegurarnos de que todas las mujeres tengan la información y el apoyo necesarios para tomar una decisión consciente sobre la lactancia materna.

Fuentes

  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2018). Tasas de lactancia materna exclusiva y de todo tipo según características sociodemográficas entre niños nacidos en 2015 (versión en inglés). Encuesta nacional sobre inmunización.
  2. Oficina del Director general de salud pública. (2011). Iniciativa de apoyo a la lactancia materna de la Dirección General de Salud Pública (versión en inglés). Rockville (MD).