Tomar la mejor decisión para tu cuerpo

Como mujeres, conocemos nuestro cuerpo. Sabemos lo que se siente normal y lo que no, pero no siempre nos sentimos alentadas a alzar la voz para obtener la atención que necesitamos. Recientemente, tuve una experiencia con mi salud que me hizo buscar una tercera opinión, dado que las recomendaciones que mis médicos anteriores me ofrecían no se sentían bien. Me alegra haberlo hecho. Esto es lo que ocurrió.

Nicole GreeneDurante la mayor parte de mi vida, tuve períodos menstruales regulares. (Soy afortunada. Sé que no es el caso de todas las mujeres). Pero una ocasión, durante el verano pasado, mi período menstrual no se interrumpía. Cada vez que creía que se había cortado, el sangrado volvía a comenzar. De repente, mis períodos menstruales comenzaron a ser peores que nunca y ya no se trataba solo de un sangrado anormal y abundante. Tenía mucho dolor, poca energía, unos calambres horribles y me sentía cansada todo el tiempo.

Estos síntomas no eran normales para mí, así que llamé a mi ginecóloga. No podía atenderme de inmediato, pero yo sabía que no podía esperar y fui a ver a otro médico del mismo consultorio. Me recomendó una píldora anticonceptiva para controlar el sangrado. Dudé porque había tenido efectos secundarios graves en el pasado al tomar la píldora, pero lo intenté. Como temía, tuve varios problemas nuevos: dolores de cabeza, vómitos, visión borrosa y más cansancio. Dejé de tomar la píldora y programé una cita con la ginecóloga que me atendía desde hacía varios años. Encontró dos pequeños fibromas y me recomendó un dispositivo intrauterino (DIU) a pesar de que sabía que yo había tenido problemas con un DIU anteriormente. Sabía que los dos médicos pensaban que mi ciclo estaba cambiando debido a mi edad. Yo no estaba tan segura. Pero lo que sí sabía era que estaba anémica, exhausta y de mal humor.

Mi esposo y yo hablamos sobre mis opciones y juntos decidimos que debía buscar otra opinión. No era una decisión fácil, en especial, porque me había atendido con esa médica durante mucho tiempo. Pero mi calidad de vida se estaba viendo afectada, por lo cual programé una cita con un nuevo médico que pidió una serie de ecografías e imágenes de ultrasonido, así como también una biopsia uterina para descartar la posibilidad de cáncer. Encontró varios fibromas más, endometriosis y adenomiosis y pensó que ellos eran la causa de mi dolor. Finalmente, mi nueva médica me indicó una histerectomía parcial, un procedimiento a través del cual se me extraería el útero, pero podía conservar los ovarios. Puesto que mi esposo y yo ya no queríamos tener más hijos y yo sabía que no podía seguir con mi estado actual de cansancio y dolor, decidí que una histerectomía parcial era la opción adecuada para mí.

Me la practicaron en diciembre; el procedimiento y la recuperación pasaron sin contratiempos y, una vez que me recuperé por completo, sentí un alivio inmenso. Y el dolor desapareció. Someterme a una histerectomía fue la mejor opción para mí. Por supuesto que ayuda el hecho de que no tuve complicaciones ni efectos secundarios. No todas las mujeres son tan afortunadas. Pero estoy muy feliz de haber escuchado a mi cuerpo y haber buscado una tercera opción.

Lo que aprendí de esta experiencia es que conozco mi cuerpo mejor que nadie. Sabía que mis síntomas no eran simplemente una consecuencia del paso de los años ni de un cambio en el ciclo. Sabía que algo estaba mal.

Así como yo conozco mi cuerpo a la perfección, tú conoces el tuyo. Los médicos están para guiarnos y ayudarnos pero, en definitiva, somos nosotras quienes debemos tomar las decisiones que atañen a nuestros cuerpos. Si tienes síntomas que no te parecen normales, habla con un médico. Si no estás conforme con lo que te dicen, tienes todo el derecho de buscar una segunda, tercera y cuarta opinión. Reúne toda la información que puedas a fin de tomar una decisión correcta. Es posible que tomar decisiones con respecto a nuestro cuerpo no siempre sea fácil, pero solo tú puedes tomar la mejor para ti, tu cuerpo y tu salud.