Desafíos frecuentes de la lactancia materna

La lactancia materna puede ser difícil, especialmente los primeros días. Pero recuerda que no estás sola. Los consultores en lactancia pueden ayudarte a encontrar la mejor manera de amamantar para ti y tu bebé. Algunas mujeres enfrentan muchos problemas diferentes durante la lactancia, y otras no. Además, muchas mujeres tienen ciertos problemas con su primer bebé que no tienen con su segundo o tercer bebé.

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Desafío: pezones irritados

Muchas mamás dicen que sus pezones se tornan sensibles cuando empiezan a amamantar. Una vez que tú y tu bebé hayan encontrado algunas posiciones que funcionen para que se prenda bien, deberías sentirte cómoda con la lactancia materna.

Lo que puedes hacer

  • Tu bebé no tiene que succionar solamente el pezón. Para lactar el bebé debe tomar la mayor parte de la areola (el área de color más oscuro alrededor del pezón) y el pezón.
  • Que el bebé se prenda bien es clave, así que visita la sección Cómo lograr que el bebé se prenda bien al pecho para ver instrucciones detalladas. Si tu bebé solo chupa el pezón, coloca un dedo limpio en la comisura de su boca para interrumpir suavemente su succión. Luego intenta que el bebé se prenda al pecho de nuevo. (Tu pezón no debe lucir plano o comprimido cuando sale de la boca de tu bebé. Debe lucir redondeado y alargado o de la misma forma que tenía antes de lactar).
  • Si ves que retrasas la lactancia porque es doloroso, busca ayuda de un consultor en lactancia. Retrasar la lactancia puede producirte más dolor y perjudicar tu producción de leche.
  • Intenta cambiar de posición cada vez que amamantes a tu bebé. En la sección Posiciones para amamantar podrás ver las distintas posiciones que puedes probar.
  • Intenta mantener tus pezones humectados para poder continuar con la lactancia. Prueba alguno o todos estos consejos:
    • Después de amamantar a tu bebé, exprime algunas gotas de leche y, con las manos limpias, frota la leche suavemente en tus pezones. La leche humana tiene propiedades curativas naturales y contiene aceites que alivian.
    • Usa crema o pomada de lanolina purificada hecha específicamente para la lactancia materna.
    • Deja secar tus pezones al aire después de dar el pecho, o ponte una camiseta de algodón suave.
  • Consulta a tu médico o consultor en lactancia antes de usar cualquier crema, almohadillas de hidrogel (un protector húmedo para el pezón que ayuda a aliviar el dolor) o un protector de pezón (un dispositivo de plástico que cubre el pezón durante la lactancia). En algunos casos no se deben usar estos productos. Tu médico o consultor en lactancia te ayudarán a elegir la mejor opción para ti.
  • No uses sostenes o ropa demasiado ajustada que presione tus pezones.
  • Cambia los protectores mamarios (almohadillas lavables o descartables que puedes colocar en tu sostén para absorber pérdidas de leche) con frecuencia para evitar que tus pezones se irriten con la humedad.
  • Evita usar jabones abrasivos o pomadas que contengan astringentes (como un tónico) en tus pezones. Lo único que necesitas para mantener limpios tus pezones y senos es lavarlos con agua limpia.

Si los pezones te duelen mucho, puedes consultar a tu médico si puedes tomar analgésicos que no contengan aspirina.

Desafío: baja producción de leche

La mayoría de las madres produce abundante leche para sus bebés. Pero muchas se preocupan de no tener leche suficiente. Este video sugiere que controlar el peso y crecimiento de tu bebé es la mejor manera de asegurarte de que está recibiendo suficiente leche. Habla con el pediatra si esto te preocupa.

Para ver más maneras de saber si tu bebé está recibiendo suficiente leche, visita la sección ¿Cómo sé si mi bebé recibe suficiente leche materna?.

Puede haber momentos en los que piensas que tienes una baja producción de leche, pero en realidad está bien:

  • Cuando tu bebé tiene de unas 6 semanas a 2 meses de edad, es posible que tus pechos ya no se sientan llenos. Esto es normal. Además, puede que tu bebé solo tome leche cinco minutos por vez. Esto puede significar que tú y tu bebé se están acostumbrando a la lactancia materia, ¡y están mejorando!
  • Tu bebé puede lactar por más tiempo y con más frecuencia cuando pega un estirón. Estos estirones a menudo suceden alrededor de las 2 a 3 semanas, a las 6 semanas y a los 3 meses de edad. Los estirones también pueden ocurrir en cualquier momento. No te preocupes porque tu producción de leche sea muy baja como para satisfacer a tu bebé. Sigue a tu bebé. Amamantar con mayor frecuencia en general ayuda a aumentar la producción de leche. Una vez que tu producción aumente, probablemente regreses a tu rutina normal.

Lo que puedes hacer

  • Asegúrate de que tu bebé esté bien prendido al pecho y bien ubicado.
  • Amamanta con frecuencia y deja que tu bebé decida cuándo dejar de comer.
  • Ofrécele ambos pechos en cada alimentación. Deja que tu bebé siga lactando del primer pecho mientras esté chupando y tragando. Ofrécele el otro pecho cuando baje el ritmo o se detenga.
  • Evita darle leche de fórmula o cereal además de tu leche materna, especialmente en los primeros 6 meses de vida. Es posible que tu bebé pierda el interés en tu leche materna y tu producción disminuya. Si necesitas complementar la alimentación de tu bebé con más leche, intenta usar una cuchara, vaso o gotero con leche materna que te hayas sacado con un extractor de leche.

Si los pasos de arriba no te ayudan, consulta a tu médico para ver si existe algún problema de salud, como problemas hormonales o insuficiencia láctea.

Desafío: exceso de leche

La lactancia materna puede ser estresante e incómoda para ti y tu bebé si tienes los senos demasiado llenos.

Lo que puedes hacer

  • Usa un pecho por vez para alimentar a tu bebé. Sigue ofreciéndole el mismo seno por al menos dos horas hasta la próxima alimentación completa, y aumenta gradualmente el tiempo por alimentación.
  • Si sientes que el otro pecho está insoportablemente lleno antes de poder alimentar a tu bebé con él, extrae un poco de leche con tu mano para aliviar la presión. También puedes usar una compresa fría o paño para reducir el malestar y la inflamación.
  • Alimenta a tu bebé antes de que esté demasiado hambriento para evitar que succione desesperadamente. (Conoce cuáles son las señales de hambre en la sección Consejos para amamantar con éxito).
  • Haz que tu bebé eructe con frecuencia si tiene gases para que su estómago tenga más espacio para la leche.

Desafío: fuerte reflejo de bajada de la leche

Algunas mujeres tienen un fuerte reflejo de eyección o de bajada de la leche. Esto puede suceder junto con un exceso de leche.

Lo que puedes hacer

  • Sostén tu pezón entre tu dedo anular y medio o con el lado de tu mano. Presiona ligeramente los conductos de leche para reducir la fuerza de la eyección.
  • Si tu bebé se atraganta o escupe al amamantar, despréndelo del pecho y absorbe la leche sobrante con una toalla o paño.
  • Deja que tu bebé se prenda o desprenda del pecho cada vez que quiera.
  • Prueba distintas posiciones para reducir la fuerza de gravedad que puede hacer que la leche salga con más potencia . Puedes recostarte de lado o sostener a tu bebé como si fuese un balón de fútbol americano. (Consulta la sección Posiciones para amamantar para ver ilustraciones de estas posiciones).

Desafío: congestión de los senos

Es normal que tus senos se pongan más grandes, pesados y un poco sensibles cuando empiezan a producir leche. A veces, esta llenura puede convertirse en congestión, cuando tus pechos se sienten muy duros y te duelen. La congestión de los senos es el resultado de la acumulación de la leche. Generalmente sucede durante el tercer a quinto día después del parto. Pero puede suceder en cualquier momento, especialmente si tienes exceso de leche o si no estás alimentando a tu bebé o extrayéndote leche con frecuencia.

La congestión de los senos también puede causar:

  • Hinchazón de los senos
  • Sensibilidad en los senos
  • Calor
  • Enrojecimiento
  • Dolor punzante
  • Achatamiento del pezón
  • Febrícula

La congestión de los senos puede causar que los conductos se obstruyan o se produzca una infección, por eso es importante intentar prevenirla antes de que suceda.

Lo que puedes hacer

  • Amamanta con frecuencia después del parto. Siempre que tu bebé se prenda al pecho y succione bien, déjalo comer todo el tiempo que quiera.
  • Trabaja con un consultor en lactancia para que tu bebé se prenda mejor al pecho y pueda sacar más leche.
  • Amamanta con frecuencia del lado congestionado para sacar la leche, dejar que la leche circule libremente y evitar que tu pecho se llene demasiado.
  • No uses chupetes o biberones para complementar alimentaciones al principio. Intenta esperar hasta que tu bebé tenga 3 o 4 semanas para darle el chupete.
  • Extrae un poco de leche con la mano o un extractor para ablandar el seno, la areola y el pezón antes de amamantar.
  • Masajea el seno.
  • Usa compresas frías sobre tu pecho entre cada alimentación para aliviar el dolor.
  • Si regresas a trabajar, intenta extraerte leche en los mismos horarios en que amamantabas en casa. Hazlo al menos cada cuatro horas, o más seguido.
  • Descansa bien, come de manera nutritiva y toma mucho líquido.
  • Usa un sostén de la talla adecuada que no sea demasiado apretado.

Intenta la técnica de presión inversa suavizante para ablandar la areola alrededor de la base del pezón y ayudar a que tu bebé se prenda del pecho. Prueba una de las posiciones de las ilustraciones de abajo. Presiona hacia adentro, hacia la pared torácica, y cuenta lentamente hasta 50. Usa una presión firme y estable, pero lo suficientemente suave como para que no te cause dolor. Quizás tengas que repetirlo cada vez que amamantes por algunos días.

  1. "Flor" con una mano. Funciona mejor si tienes las uñas cortas. Dobla las puntas de los dedos hacia tu cuerpo y colócalas donde iría la lengua de tu bebé.
  2. Método de un paso, con dos manos. Funciona mejor si tienes las uñas cortas. Dobla las puntas de tus dedos hacia tu cuerpo y colócalas a cada lado del pezón.
  3. Método de un paso, con dos manos. Puedes pedir que alguien te ayude a presionar colocando sus dedos o pulgares sobre los tuyos.
  4. Método de dos pasos, con dos manos. Usando dos o tres dedos de cada lado, coloca tus primeros nudillos a cada lado del pezón y muévelos haciendo un 1/4 de giro. Repite la acción arriba y abajo del pezón.
  5. Método de dos pasos, con dos manos. Usando los pulgares rectos, coloca las uñas de manera pareja sobre cada lado del pezón. Haz 1/4 de giro y repite arriba y abajo del pezón.
  6. Método del aro blando. Corta la mitad inferior de una tetina y colócala sobre la areola. Presiona con tus dedos.

Ilustración y explicación de las seis formas de sostener los pezones para la técnica de presión inversa suavizante.

Desafío: conductos obstruidos

Es común que los conductos se obstruyan durante la lactancia materna. Un conducto de leche obstruido se siente como un bulto blando y doloroso en el seno. Si tienes fiebre u otros síntomas entonces probablemente tengas una infección de seno en vez de los conductos obstruidos.

El conducto se obstruye cuando no drena bien. Se acumula presión detrás del tapón y el tejido alrededor se inflama. En general, los conductos de leche se obstruyen en un seno por vez.

Lo que puedes hacer

  • Amamanta del lado con el conducto obstruido cada dos horas. Esto ayudará a aflojar el tapón y a que tu leche fluya libremente.
  • Dirige la barbilla de tu bebé hacia el tapón. Así succionará del conducto afectado.
  • Masajea la zona, comenzando desde atrás del lugar dolorido. Realiza un movimiento circular con tus dedos y masajea en dirección al pezón. Usa una compresa caliente sobre la zona sensible.
  • Pide ayuda para poder dormir un poco más o relájate con tus pies en alto para acelerar el proceso de curación. A menudo, tener un conducto obstruido es una señal de que estás haciendo demasiado.
  • Usa un sostén de la talla adecuada, que no sea demasiado ceñido, ya que un sostén ajustado puede apretar los conductos de la leche. Intenta usar un sostén sin aro.
  • Si tus conductos de leche se siguen obstruyendo, recurre a un consultor en lactancia.

Desafío: infección de seno (mastitis)

La mastitis se caracteriza por un dolor o bulto en el seno. Puede causar síntomas como:

  • Fiebre y/o síntomas parecidos a los de la gripe, como cansancio o dolor corporal
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Secreción amarillenta del pezón parecida al calostro
  • Sensación de calor al tacto en los senos y coloración rosada o roja

Una infección de seno puede suceder cuando otros miembros de la familia tienen un resfrío o gripe. Generalmente se da en un solo seno. No siempre es fácil diferenciar entre una infección de seno y un conducto obstruido, porque ambos tienen síntomas similares y pueden disminuir dentro de 24 a 48 horas. Tu médico puede recetarte un medicamento si la infección de seno no mejora por sí sola. (Obtén más información sobre medicamentos y lactancia materna en Lactancia materna, hoja de datos).

Lo que puedes hacer

  • Amamanta del lado infectado cada dos horas o menos. Esto ayuda a que la leche fluya libremente y evita que tu seno se llene demasiado.
  • Masajea la zona, comenzando desde atrás del lugar dolorido. Realiza un movimiento circular con tus dedos y masajea en dirección al pezón.
  • Aplica calor a la zona dolorida con un paño húmedo y tibio.
  • Pide ayuda para poder dormir un poco más o relájate con tus pies en alto para acelerar el proceso de curación. Una infección de seno muchas veces es una señal de que estás haciendo demasiado y te estás cansando mucho.
  • Usa un sostén de la talla adecuada, que no sea demasiado ceñido, ya que un sostén ajustado puede apretar los conductos de la leche.

Si no te sientes mejor dentro de las 24 horas de probar estos consejos, si tienes fiebre o si los síntomas se agravan, pide ayuda a tu médico. Es posible que tengas que tomar medicamentos. Consulta a tu médico de inmediato si:

  • Tienes una infección de seno en la que ambos senos parecen afectados
  • Notas la presencia de pus o sangre en tu leche materna
  • Tienes vetas rojas cerca de la zona afectada del seno
  • Tienes síntomas graves y repentinos

Desafío: infecciones micóticas

Una infección micótica, también llamada candidiasis o aftas, se puede desarrollar en tus pezones o el seno. Este tipo de infección prolifera en la leche y se debe a un crecimiento excesivo del organismo Cándida. La Cándida vive en nuestros cuerpos. Las bacterias de nuestro organismo la mantienen en los niveles correctos y saludables. Cuando el equilibrio natural de las bacterias se altera, la Cándida puede crecer demasiado y causar una infección.

Una señal clave de una infección micótica es el dolor en los pezones por más de algunos días, incluso después de que tu bebé ya se prenda bien al pecho. O puedes sentir un repentino dolor en los pezones después de varias semanas de amamantar sin dolor. Otros signos son pezones con escamas, brillo, picazón o grietas o pezones de un color rosado fuerte y con ampollas. También podrías sentir dolor en los senos o una puntada profunda en el seno mientras amamantas o después de hacerlo.

Estas son algunas causas de una infección micótica:

  • Aftas en la boca de tu bebé, que pueden contagiarte
  • Pezones ulcerados o agrietados
  • El uso de antibióticos o esteroides (muchas veces suministrados a las mamás durante el parto)
  • Una enfermedad crónica como VIH, diabetes o anemia

Lo que puedes hacer

Las infecciones micóticas se tratan con un medicamento que tienes que frotar en tus senos varias veces al día, durante más o menos una semana. Puede tardar varias semanas en irse, por eso es importante seguir estos pasos para evitar propagar la infección:

  • Cámbiate los protectores mamarios desechables con frecuencia.
  • Lava toda toalla o prendas que entren en contacto con la infección con agua muy caliente (arriba de los 122 °F).
  • Ponte un sostén limpio todos los días.
  • Lávate las manos con frecuencia.
  • Lava las manos de tu bebé con frecuencia, especialmente si se chupa los dedos.
  • Hierve todos los días los chupetes, las tetinas o los juguetes que tu bebé se lleve a la boca. (Para hervirlos, colócalos en una olla con agua y ponla al fuego hasta que llegue al punto de ebullición. Hierve los artículos durante unos 10 minutos).
  • Después de una semana de tratamiento, tira todos los chupetes y las tetinas a la basura, y compra unos nuevos.
  • Todos los días, hierve todas las partes del extractor de leche que toquen tu leche.
  • Asegúrate de que ningún otro miembro de la familia tenga aftas u otras infecciones micóticas. Si tienen síntomas, no los dejes cuidar de ti o tu bebé hasta que reciban tratamiento.

Desafío: pezones invertidos, planos o muy grandes

Algunas mujeres tienen pezones hundidos en vez de sobresalir o que son planos y no se asoman. Los pezones a veces también se pueden aplanar por poco tiempo por una congestión de los senos o inflamación por amamantar. Si tienes los pezones invertidos o planos puede ser, a veces, un poco más difícil amamantar. Para amamantar bien, tu bebé debe prenderse tanto al pezón como al seno, así que incluso los pezones invertidos pueden no resultar un problema. Normalmente los pezones planos y los invertidos comenzarán a sobresalir más con el tiempo a medida que el bebé succione más.

Si tienes los pezones demasiado grandes puede ser difícil para tu bebé introducir bien la areola a su boca para comprimir los conductos de leche y comer bien.

Lo que puedes hacer

  • Habla con tu médico o un consultor en lactancia si te preocupan tus pezones.
  • Puedes usar tus dedos para tratar de extender tus pezones. También puedes hablar con tu médico o enfermero sobre usar un dispositivo que succione suavemente o estire los pezones invertidos o aplanados temporalmente.
  • Cuando la madre tiene pezones muy grandes, el bebé empieza a prenderse mejor al pecho a medida que crece. Pueden pasar varias semanas hasta que el bebé se prenda bien. Pero si tienes una buena producción de leche, el bebé comerá lo suficiente incluso si no se prende perfectamente al pecho.

Desafío: huelga de lactancia

Una "huelga" de lactancia se produce cuando tu bebé viene lactando bien por meses y, de repente, empieza a negarse a lactar. Una huelga de lactancia puede significar que tu bebé intenta decirte que algo no está bien. Esto generalmente no significa que el bebé está listo para destetar (dejar de amamantar por completo).

No todos los bebés reaccionan de la misma manera a las distintas cosas que pueden provocar una huelga de lactancia. Algunos bebés seguirán lactando sin problemas. Otros bebés pueden ponerse quisquillosos al tomar el pecho. Y otros bebés pueden directamente rechazar el pecho.

Estas son algunas de las causas principales por las que el bebé podría negarse a lactar:

  • Dolor en la boca porque le están saliendo los dientes, tiene una infección micótica como aftas, o tiene herpes labial.
  • Infección de oídos, que le provoca dolor mientras succiona o presión al estar acostado sobre un lado.
  • Dolor por alguna posición al amamantar, quizás por una lesión en el cuerpo del bebé o malestar por alguna vacuna.
  • Alteración por una larga separación de la madre o algún cambio drástico en la rutina.
  • Distracción al lactar, como interesarse por otras cosas que suceden alrededor.
  • Resfrío o congestión nasal que dificulta la respiración al amamantar.
  • Recibir menos leche de la madre después de complementar la leche materna con biberones, o el uso excesivo del chupete.
  • Respuesta a la fuerte reacción de la madre si el bebé la mordió mientras amamantaba.
  • Alteración por oír una discusión o gente hablando bruscamente mientras amamanta.
  • Reacción al estrés, la sobreestimulación o el haber tenido que esperar demasiado cuando quería comer.

Si tu bebé está en huelga de lactancia, es normal que te sientas frustrada y contrariada, especialmente si ves que tu bebé no está feliz. Ten paciencia con tu bebé y sigue intentando ofrecerle el pecho. Otra buena idea es extraerte la leche para darle durante la huelga y asegurarte de que tus pechos no se congestionen.

Lo que puedes hacer

  • Trata de sacarte leche con la mano o con un extractor con la misma frecuencia con que tu bebé solía amamantar para evitar la congestión de los senos y que los conductos se obstruyan.
  • Intenta darle tu leche al bebé con algún otro método temporalmente, como con un vaso, gotero o cuchara.
  • Revisa siempre los pañales de tu bebé para asegurarte de que esté comiendo lo suficiente.
  • Sigue ofreciéndole el pecho. Si tu bebé se frustra, detente e intenta de nuevo más tarde. También puedes intentar ofrecerle el pecho cuando tenga mucho sueño o esté durmiendo.
  • Prueba posiciones para amamantar donde tu piel toque la piel de tu bebé.
  • Concéntrate en tu bebé y reconfórtalo con muchas caricias y abrazos.
  • Intenta amamantar a tu bebé mientras lo meces en una habitación silenciosa sin distracciones.

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