Enero 28 de 2019
En 2011, mi vida fue arrancada de raíz en un instante. Recuerdo sentarme en el suelo de mi departamento en Brooklyn, Nueva York, con el corazón agitado, lágrimas cayendo, las palmas sudadas, y esperando ansiosamente una llamada telefónica. Esperaba oir tres palabras: "ella está bien". Esa mañana, más temprano, mi madre, que vivía sola, quedó inconsciente...